11 de marzo 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

No es solamente el inmortalizado Gordon Gekko quien todas las semanas renueva sus opiniones (traído de la mano por el economista José Siaba Serrate) y con las más recientes, sumamente preocupantes. Ayer, hicimos una síntesis de los conceptos principales acerca de voces que se suman, en el mismo seno de la Fed, advirtiendo sobre la "exuberancia" Greenspan, que, otra vez, amenaza Wall Street con la tendencia desaforada. Y que parece imprimir mayor velocidad a medida que se aproxima al muro en el que el Dow Jones podría estrellarse. Y no es sólo en los Estados Unidos donde la preocupación ha crecido, sino que desde otro mercado que lo secunda -Londres- también se están haciendo oir opiniones que mencionan la franca posibilidad de que sendas "burbujas" se sigan inflando con el gran peligro de un estallido en lugar de una desaceleración. Inútiles han sido, a lo largo de la historia mundial todo tipo de advertencias y luces rojas indicando "stop" los índices de los mercados plenamente lanzados a la codicia, cruzaron cuantas luces de tal color les pusieran por delante. Hasta que solamente un virtual "camión" -cargado de bajas- se le apareciera en uno de esos cruces. Ahora no será distinto que el "crac" de las firmas tecnológicas, década y media atrás. No habrá de diferir más que en las formas, sobre el terrible quiebre bursátil de 1929. En tal sentido, no importan idiomas, ni idiosincracias, ni tamaño de mercados los intervinientes -personas- "siempre reaccionan igual, ante las mismas situaciones". Tanto habia arriba -el caso actual- como hacia abajo, codicia y temor desencadenados arrasan con toda línea técnica e instalan una franja de mercado "psicológico" que sobreactúa la tendencia y genera verdaderos desastres.

Aquello está muy lejos (nos dirá alquien que gusta vivir entre las cuatro paredes de nuestra Bolsa). Pues, también es oportuno que vayan tomando medidas prevnetivas las carteras locales. No solamente porque aquí también exista un índice que se ha ido de largo, frente al contexto natural sino que una explosión en los mervados rectores no dejara a nadie a salvo y la onda expansiva arrasará de norte a sur, sin importar argumentos propios (del tipo "todo está barato, en dólares"). Conviene al lector aficionarse a la práctica de seguir -muy de cerca- lo que rodea a Wall Street hoy en día porque en caso de ser una "burbuja" a punto de romperse, Wall Street somos todos...

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