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Cupones bursátiles
A raíz de haber realizado esos "cupones", en días separados, nos reencontramos con el libro y nos volvimos a gratificar, repasando esos: "Recuerdos de un Operador de Acciones". Y a tomar clases de un genuino maestro de mercados. Quien nos deja reflexiones como ésta: "Uno tarda mucho tiempo en aprender las lecciones de todos sus errores. Dicen que todo tiene dos lados. Pero el lado de valores sólo tiene uno y no se trata del lado alcista, o bajista, sino, del lado correcto...".
En otra postal de colección, Lefevre-Livermore hace mención de la gente que se divierte haciendo operaciones imaginarias en el mercado para demostrar, con dinero imaginario, que están en lo cierto. "A veces -dice- estos jugadores fantasmas ganan millones. Es muy fácil apostar así, es como la vieja historia del hombre que iba a batirse a duelo al día siguiente. Su oponente le preguntó: "¿Eres buen tirador?". El duelista dijo: "Bueno, puedo darle al pie de una copa de vino, a veinte pasos" (con cara de soberbio). El oponente, impasible, le dijo: "Eso está muy bien, pero ¿puedes romper el pie de la copa, cuando la copa de vino te apunta directamente al corazón, con una pistola cargada?"... Y su conclusión de los dos ejemplos es: "En mi caso, debo fundar mis opiniones en mi dinero. Mis pérdidas me han enseñado a no avanzar, hasta estar seguro de que tendrá que retroceder. Pero, si no avanzo, no me moveré... Remata más adelante, afirmando que: "He cometido errores toda mi vida, pero al perder dinero he ganado experiencia. Y he acumulado muchos NO valiosos. He estado sin un céntimo varias veces, pero mi pérdida nunca ha sido completa. De lo contrario, no estaría ahora aquí.
La esencia de lo que es todo un consejo pasa por: "Un hombre debe creer en sí mismo -y en su juicio- si piensa ganarse la vida en este juego...".
Por hoy, dejamos en paz a Livermore. Pero, tanto a él como a otros grandes -los de verdad- los queremos convocar a nuestra columna y hacer que, desde aquí, visiten la casa del lector. Nuestra inalterable lealtad a lo que enseñaron los maestros, seguramente hallará eco en ustedes. La sapiencia de ellos es una guía.


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