9 de abril 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Se puede suponer que el doble discurso, en apenas tres días, habrá sido prolijamente consensuado: entre dos funcionarios de la línea más alta del poder.

De lo contrario, estaría denotando una agresiva -y peligrosa- antinomia, a la vista de todo el mundo. Hay que inclinarse por pensar en que tanto Capitanich, como Kicillof, jugaron la clásica rutina del: policía "bueno" y el policía "malo". Estando en la sala de interrogatorios un sujeto, mal visto en nuestro país, llamado Sr. Mercado. El jueves, salió Capitanich con los tapones de punta, con gesto fastidiado, apuntando directamente a las costillas del acusado. Y sin dejar lugar a ninguna interpretación, afirmó que el cupón del bono en dólares: "no se pagará. Y aquella duda razonable, creada por la aparición de Guillermo Nielsen y su afirmación de que debería pagarse, inclusive con el 3% de PBI (o menos), quedó sepultada y con una lápida encima. Pero, en lo colorido que es todo en la política nacional, el domingo Kicillof decidió jugar al "policía bueno". Y sin ningún tipo de timidez, expuso que la situación será decidida en setiembre: "cuando se publique el dato definitivo de crecimiento...". Desenterrando lo de Nielsen, en todo caso -también- sepultando lo dicho por Capitanich. Como los operadores de nuestro medio, descienden del cacique indio que sentenciaba: "de lo que no veas no creas y de lo que veas, cree sólo la mitad...", no cambiaron su actitud, ante la nueva vuelta de tuerca que quiso dejar sembrada el joven Kicillof. De todos modos hay que puntualizar que nada de lo que se haga, a nivel autoridades de gobierno: es inocuo. Esta puesta en escena, de dos personajes fuertes, lució como una nueva muestra del poco respeto que les merece: el mercado y sus operadores. Que no es necesario ratificar periódicamente, porque ya es sabido desde los comienzos de ésta línea de Gobierno. Jugar a crear confusión, uno diciendo que no, el otro dejando la esperanza de que sí, agregaron bocadillos que flaco favor le hacen a una supuesta avanzada de Argentina, para dar una imagen renovada a foros internacionales (y procurar volver a participar del mercado internacional de crédito). Mal que les pese -a muchos- la base de nuestra economía en sus ingresos, depende íntegramente del mercado (donde se forman los precios de los granos) y al recibir los dólares provenientes: no parecen odiarlo.

Acudir al mercado, para colocar papeles de deuda, tampoco les repugna (salvo, muchas veces, cuando hay que pagar).

Como siempre: todos pasan, el mercado sigue...

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