12 de mayo 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Están arribando los balances trimestrales -a marzo- que cubren el corto tramo de tres meses (para los que cierran a diciembre) y el largo trayecto de nueve meses, los que concluyen "memoria" en junio. En síntesis, salvo algunos pocos nombres que se mueven con fechas intermedias, para concluir ejercicios: "toda la Bolsa" cotizante muestra sus entrañas contables, en estos días. Por de pronto, lo que ha ocupado a los medios con títulos destacados es la utilidad que muestran las del sector bancos. Y que derrotan a las que se han visto, por parte de las industriales. Salvo otra opinión, siempre hemos tenido por cierto que no es bueno para la economía que sean líderes de rendimientos las que responden al sector servicios. (Y, menos todavía, a quienes hacen de la intermediación del dinero su fuente de utilidades exuberantes). Pero, si muchas de las variables ortodoxas están puestas de cabeza -en nuestro medio- no hay razón para alarmarse acerca de tales señales que rovienen de blaances en la Bolsa. Y que, como es norma, serán la nutriente, la materia prima, la única sustancia de todos los trabajos que distintos foros de economía y finanzas, realicen para sondear el estado económico al primer trimestre de 2014. Nuestra sugernecia (si se nos permite) es que los interesados, para decidir sobre su capital en juego, indaguen sobre aquello que mencionan los directivos de las compañías (en la "reseña informativa") tal como hoy lo reflejamos al comentar sobre Rigolleau.

A la recordada frase: "estamos mal, pero vamos bien", puede que haya que acoplarle la versión inversa, en virtud de proyecciones de sectores diversos que advierten un camino más árido para lograr buenos rendimientos, a medida que se avance en el 2014. (O, como dice la directiva de Rigolleau, salvo que la soja venga a derramar su bonanza y las variables se acomoden solas).

La Bolsa y su transparencia, la institución que no tiene vidrios esfumados -para que no se vea el interior- habrá de ser nuevamente la fuente de consulta, casi única para que los analistas de todo origen saquen conclusiones respecto de la economía local. Que una cuestión es hablar de "sectores" -como tales- y otra, mucho más precisa, es observar distintos estados de empresas que son del sector. Y poder sopesar los dichos de cada conjunto directivo, sobre lo pasado y las perspectivas. Al margen de los muchos buenos servicios que presta el sistema, no escasean los idiotas que piensan solamente en una "timba" (alguno, hasta tuvo mucho poder). Así estamos.

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