14 de noviembre 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

De cómo llegó con un bolso a la Bolsa. Nacida en un barrio obrero de Nueva York en 1908 como Josephine Esther Mentzer, la futura Estee Lauder, fue una de las hijas de dos inmigrantes húngaros. Su padre Max Mentzer, era dueño de un almacén de semillas, de el aprendió técnicas comerciales, que forjaron su vida futura. Las raíces de su imperio se remontan a los años veinte, cuando empezó a fabricar artesanalmente cremas faciales y ungüentos.

Ella misma cargaba su bolso y vendía esos productos en las puertas de los mercados de Nueva York durante la Depresión y más tarde en Miami Beach, Florida.

Josephine iba a los salones de belleza, donde realizaba personalmente demostraciones gratuitas a las clientas y vendía.

Al contraer matrimonio cambia su apellido por el de Lauder y luego del nacimiento de sus dos hijos, en 1946, fundan con su esposo Joseph, empresario textil, la empresa que revolucionaría el mundo de la cosmética, Estée Lauder.

Joseph, que tenía experiencia como director de empresas y de finanzas, encargó a su esposa que se dedicara exclusivamente de la producción y del marketing.

En 1948 consiguieron que la gran tienda Saks, vendiera en dos días un fabuloso pedido. Entonces contrataron sólo operarias que se comprometieran a utilizar siempre sus productos y fragancias, tanto en las fábricas como en las tiendas.

A partir de 1953, la empresa inició su expansión y creó una nueva sede en Dallas. En 1960 abrió su primer punto de venta fuera de Estados Unidos, en Londres con perfumería, y en 1964 empezó su aventura con los productos de cosmética, que fueron otro éxito, hasta el punto que en 1985, tras entrar, en Francia, Estée Lauder tenía ya presencia en setenta y cinco países, con productos fruto de una extensa investigación y elaborados siguiendo rigurosos controles de calidad.

En 1995 comenzó a cotizar en Bolsa. Fue valorada en unos u$s 2.000 millones. Según datos de 2003, la firma, ya con presencia en más de 130 países de los cinco continentes, contaba con 21.500 empleados y con una facturación de u$s 5.120 millones. A fines de ese mismo año, la revista Forbes calculó que la fortuna de los Lauder se elevaba a 4,744 billones de dólares.

Una frase que la pinta de cuerpo entero "Yo nunca he pasado un día sin vender. si creo en algo, yo lo vendo, y lo hago agresivamente". Y le dio resultado. Falleció en 2004 a los 95 años.

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