27 de noviembre 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

  El 5 de julio, Jenaro García reconoció ante la empresa que había falseado las cuentas de la sociedad durante los últimos cuatro años, y presentó su dimisión. La empresa la aceptó y solicitó elde acreedores,el antiguo consejero delegado y presidente acudía voluntariamente al juzgado a confesarse responsable se mantuvo en firme la suspensión de la empresa en el Mercado Alternativo Bursátil.

García nació en Madrid en 1968, donde se inició en el comercio yel regateo en El Rastro cuando era adolescente. Su debut en los mercados comienza a los 14 años, cuando reclamó sus regalos de cumpleaños en efectivo. Con las 50.000 pesetas que obtuvo, compró acciones de Telefónica, y alguna que otra acción de las más baratas de aquel entonces, como Unión Cerrajera. Comenzó a estudiar Derecho en la universidad Autónoma de Madrid y paralelamente a los 19 años fundó una empresa de importación de coches.

Tras pasar por los Estados Unidos, trabajar en Telefónica y crear varias firmas tecnológicas, en 1999 fundó IBER X, las raíces de lo que después sería Gowex: instalar wi-fi público en todas las capita-

les del globo
. «Imaginamos un Internet que debe ser accesible para todos, en todas partes, y gratuito para el ciudadano», recordaba sus inicios el expresidente de Gowex. Y se desencadena el rally alcista, adquierede vértigo y un estruendoso derrape final.

Contratos de wi-fi en las principales ciudades del planeta, salida en Bolsa y unos balances contables perfectos, que atraían inversores en grandes cantidades. Alguien que llegó a tomar contacto con él expresó «Conocí a Jenaro García y me impresionó su personalidad. Vendía muy bien sus ideas. Pero en cuanto le pedías cifras no era claro, y te dabas cuenta de que todo era marketing". La empresa resultó ser un dramático fiasco.


Una vez destapado el escándalo, una empleada de Gowex, lo describió de esta manera: «No creo que sea una mala persona (...) simplemente es un hombre enfermo, que se creyó un salvador, un megalómano en toda regla». Y su razón tiene cuando acabando de confesar que se había inventado las cuentas de, al menos, los últimos cuatro balances. Por ahora y mientras dure el juicio, evito la prisión con una fianza de 600.000 euros.

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