27 de enero 2015 - 00:00

Cupones bursátiles

  La empresa Enron se fundó como distribuidora de gas en 1985, en EE.UU., en los primeros años de la liberalización energética, que ofrecía nuevas oportunidades de negocios. Su gerenciamiento estaba a cargo de Ken Lay.

Además de distribuidor de gas, Enron pasó a ser intermediario de materias primas, comprando y vendiendo gas natural, y posteriormente incursionó en los mercados eléctrico, petrolífero, de la pasta de papel, del acero y del plástico. También asumió la intermediación de riesgo que suscribían los clientes ante la complejidad y los "riesgos de los contratos". Enron contrataba directamente a compradores y vendedores, lo que exigía un rápido acceso a mercados crediticios, ya que apenas tenía liquidez. Las ventas crecían de modo sorprendente y la deuda también, y lo hacía de un modo desproporcionado en relación con su capital. La necesidad de una buena calificación crediticia fue cada vez más grande y la mantuvo durante bastante tiempo, durante el cual sus acciones valían más.

Pero el rápido desarrollo de los mercados de intermediación hizo que se redujeran los márgenes, los beneficios y el ritmo de crecimiento, lo que hacía cada vez más difícil seguir manteniendo una buena calificación. A partir de 1997 Enron buscó nuevos mercados, como centrales eléctricas, empresas de internet y redes de fibra óptica, pero no obtuvo los beneficios esperados. Fue entonces cuando decidió aumentar los beneficios presentados valiéndose del engaño. Para mantener la calificación crediticia se crearon beneficios ficticios, se protegieron activos en el balance y se disminuyó la deuda en las cuentas contables. Utilizaron una técnica contable denominada "mark-to-market accounting", permitida por la ley estadounidense, pero de un modo que inducía a engaño, ya que se hacían contratos a muy largo plazo (20 años), lo que hace imposible una correcta valoración de los beneficios que se obtendrían y, en consecuencia, de los activos. Además no consolidaron en sus balances las cuentas con resultados negativos de empresas que habían creado y que, mediante determinadas artimañas, controlaban en menos de un 3%, lo cual está también aceptado por la ley norteamericana. Todo ello con la particularidad de que tenían más de 3.000 empresas con una participación de este tipo, lo que daba una idea equivocada de la situación financiera real de Enron.

Cuando todo se descubrió, las acciones se derrumbaron y la empresa se declaró en bancarrota.

Dejá tu comentario