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Hace un tiempo se supo que el fondo Cascade, liderado por Larson había adquirido entre un 2% y un 3% de Prosegur, la mayor empresa de seguridad española.
"En España, hay un guardián del orden por cada 144 personas. La cuenta sale de que, según los últimos datos de la patronal de la actividad, hay 82.150 vigilantes privados en activo (unos 223.000 con licencia), a los que hay que añadir otros 241.791 agentes públicos, entre guardias civiles y policías nacionales, locales y autonomos".
Estos números proporcionan la pista a los asesores de Bill Gates y al resto de inversores de que a la industria de la seguridad le queda mucho recorrido y pingües ganancias. A medida que desaparecen los funcionarios de prisiones, los ordenanzas, los porteros de fincas, los civiles que cachean en los aeropuertos, los celadores sanitarios y otros guardianes de la seguridad, se abre paso la industria acorazada de la video vigilancia y escáneres, a los que ya se estan agregando los drones y las googleglass, pero según decían y dicen nuestros ancestros, nada es mas seguro que el guardia de seguridad con todos sus sentidos puestos en la tarea.
El negocio de la seguridad crece en una sociedad que cada vez le concede más atribuciones. A diferencia de un cuerpo estatal, crear y mantener una empresa de seguridad no presenta complicaciones. Una oficina, un registro, uniformes, y no mucho mas, la mayoría de las empresas del sector (72%) no llega a 20 empleados.
Que la empresa prospere tiene que ver con las relaciones de sus directivos y consejeros con el poder y otros empresarios. No en vano, ahí está la lista de políticos y ex políticos, y familiares de éstos, que circulan habitualmente por sus consejos de administración. Y así, una docena de empresas se reparten el 70% del negocio.
Éstos son algunos de sus dueños: Helena Revoredo Delvecchio. Mirta María Giesso Cazenave, Mass Mutual Finantial Group, Mónica de Oriol e Icaza, Gustaf Douglas y Melker Slöring, MCH Capital, Enrique Sánchez González y Esther Koplowitz.
Estos representantes, pocos nombres para una gran nómina dirigen compañías dedicadas a la seguridad a niveles jerárquicos y ellos mismos son parte de su clientela, como no podría ser de otro modo.


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