14 de diciembre 2016 - 00:00

Cupones bursátiles

"La cantidad de rumores que un hombre puede soportar es inversamente proporcional a su inteligencia", Arthur Schopenhauer (1788-1860).

La información privilegiada - 1a parte - Es la más buscada en las bolsas y mercados financieros. Todo el mundo está a la caza. Todos buscamos ganancias sin tener mucho que esforzarnos y generalmente le creemos a a quien nos comente un rumor sobre una posible buena o mala noticia que tiene que ver con una empresa.

El resultado de estas inversiones no son nunca un 50% de probabilidades de ganar, tal vez no superen el 10%. Cuando una información o rumor nace y se desarrolla sobre una noticia posible y muy positiva para una empresa que cotiza en Bolsa, suele tener generalmente un origen malintencionado.

Cuando alguien con muchas acciones quiere deshacerse de éstas necesita que mucha gente compre, quienes a su vez verán con impotencia que su acción no para de caer descontrolada.

Vayamos a los que saben y a la vez "pagaron el derecho de piso", André Kostolany (1906-1999 )un inversor experimentado que nunca caería en comprar algo por un rumor de mercado (posiblemente vendería esas acciones), en una ocasión lo hizo y tuvo una experiencia nefasta según cuenta en su libro "El arte de reflexionar sobre el dinero, conversaciones en un cafe".



Sentirlo en carne propia

"En los años 30, pasaba un invierno en St. Moritz, estación de esquí que en aquel entonces era el símbolo de lujo y riqueza. El Hotel Palace jugaba un papel especialmente importante. Era el punto de encuentro de los playboys y de personalidades de todo el mundo. Os preguntareis qué hacía yo allí. Terminaba como espectador, mis años de aprendizaje del estilo de vida cosmopolita, ganando, de ese modo, una gran experiencia vital que me ha sido útil hasta el día de hoy. Paseando por el vestíbulo del Palace, vi en un rincón a André Citroen, el rey del automóvil. Era poco antes de que se arruinara. En otra mesa se sentaba Sir Henry Deterding, el dueño y señor del consorcio Royal Dutch-Shell. Cerca cenaba la competencia: Mr. Walter C. Teagle, presidente de la Standard Oil. Según la chismografía local allí se pactaban precios y mercados, como la OPEP de nuestros tiempos... A dos pasos de ellos vi a Charlie Chaplin (empedernido inversor en bolsa que sufrió en sus carnes el crash del 1929)... Podía ver al doctor Fritz Mannheimer, el más influyente de los banqueros, director general de la banca Mendelssohn & Co de Amsterdam.

Mañana continuamos.

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