Por el ámbito bursátil, en general, circulan cientos de anécdotas, dichos, frases humorísticas o cuentos e historias que ayudan a entender esta compleja forma de intentar ganar dinero. En esta oportunidad recordaremos una de esas historias cortas "que suelen hacer pensar y recapacitar sobre la habilidad para los negocios y el dinero que éstas pueden llegar a generar". Y hoy le tocó al burro y los negocios.
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Para empezar, tendremos en cuenta cómo, ante una desgracia empresarial, la astucia y visión de negocio hace solventar una inversión -en principo, aparentemente frustrada- en un resultado monetario positivo para su protagonista, "El joven Chuck". Éste, se trasladó a Texas y efectuó la compra de un burro a un campesino por el valor de $100. El granjero se comprometió a entregar el burro al día siguiente.
En la jornada siguiente, el campesino llegó y dijo: "hijo lo siento pero tengo malas noticias, el burro se murió anoche". Chuck le contestó, "Bien, entonces
sólo deme mi dinero de vuelta" y el hombre le respondió: "No puedo hacerlo, me lo gasté ayer". Ante esta situación Chuck solicitó "Ok, entonces tráigame el burro muerto".
La imaginación manda
El granjero le preguntó: "¿Qué vas a hacer con él? "Lo voy a rifar". El agricultor razonó : "No se puede rifar un burro muerto" a lo que Chuck dijo: "Claro que puedo. Déjeme y no le diga a nadie que está muerto".
Un mes más tarde, el campesino se reunió con Chuck y le preguntó: "¿Qué pasó con el burro muerto?"Chuck le respondió: "Lo rifé vendiendo 500 boletos a dos dólares cada uno y obtuve un beneficio de $998". ¿Y nadie
se ha quejado?" Chuck le respondió: "Sólo el hombre que ganó. Así que le reintegré sus dos dólares de vuelta"...
Por estos tiempos encontramos a las distintas bolsas, a nivel global, en una situación de incertidumbre y falta de definición ante los grandes retos u obstáculos que deben solucionarse en las economías en general, ya sea por problemas propios del país o por circunstacias que afectan a otras naciones y se expanden.
Las soluciones de estas crisis comunitarias están en manos de los banqueros centrales, la Comisión Europea, el FMI y los gobiernos nacionales respectivos.
Mientras tanto, el resto de los mortales inversores deberán aprender del "joven Chuck"
y agudizar el ingenio y la imaginación para poder comprar
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