13 de enero 2017 - 00:00

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La Tontina -3a Parte- Aunque no muchos años después, en 1817, EL Tontine Coffe House quedó pequeño, lo que obligó al incipiente mercado a buscar un nuevo hogar. Pero esa es otra historia .

La tontina comenzó a caer en desuso y fue prohibido en muchos países, aunque en Francia sigue activa y regulada. El atolladero, como se puede entender fácilmente, es que genera unos incentivos bastante fuertes para el asesinato.

Las Simpsons

y la nota de color

Como curiosidad, aunque no citada explícitamente, la base del sistema (y del incentivo al delito) se puede entender en un capítulo de la celebre familia "Los Simpsons", en el que el Sr. Burns trata de matar al abuelo. Ambos, junto a otros miembros de su unidad en la Segunda Guerra Mundial, habían firmado un pacto según el cual el último superviviente se quedaría con una colección de arte que habían encontrado en un castillo alemán. Una forma de tontina simple pero que retrata perfectamente el lado peligroso de este esquema.

El 28 de abril de 1996 la cadena Fox estrenó el episodio número 150 de la séptima temporada de Los Simpson, titulado "El furioso Abe Simpson" y su descentrado nieto en "La Maldición del Pez Volador". La historia comienza en el colegio de Springfield durante una clase de confraternización entre abuelos y nietos en la que Abe abochorna a Bart, delante de sus compañeros, contando "sus seniles y absurdas historias" sobre la Segunda Guerra Mundial. Avergonzado por lo sucedido, el abuelo regresa al asilo donde le espera otra mala noticia: una carta le comunica que ha muerto su antiguo compañero del ejército, Asa Phelps, lo que significa que ya sólo quedaban vivos dos de los soldados que formaron parte de su antiguo batallón, con los que saqueó la colección de pinturas de un castillo nazi en Alemania y firmó un contrato privado para que el último de ellos que sobreviviera al grupo se quedara con todo el botín. El abuelo Simpson y Montgomery Burns son los únicos supervivientes de aquella tontina, pero el multimillonario no está dispuesto a esperar que su rival muera por causas naturales y ordena a un sicario que lo asesine. El Sr. Burns no logra su objetivo y la colección de pinturas fue entregada a uno de los descendientes de los alemanes, dueños del castillo donde fueron saqueadas. La tontina trascendió la realidad y también la fantasía.

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