15 de mayo 2017 - 00:00

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Criptografía - 1aParte - Enigma fue la super máquina de los nazis para cifrar sus comunicaciones y el genio de la informática Alan Turing descubrió los misterios de este dispositivo con ayuda de sus 'bombas', máquinas de cálculo del tamaño de un armario empotrado, que logró adelantar el final de la II Guerra Mundial. Fue Arthur Scherbius, el creador de Enigma, el que pensó en 1918 que la utilización de rotores podía multiplicar las posibilidades de las máquinas de cifrado. Estas piezas cilíndricas, provistas de 26 contactos eléctricos, funcionan como un conmutador para sustituir una letra por otra y cifrarla. Al colocar varios rotores, se multiplica exponencialmente la dificultad de descifrar sus mensajes. Scherbius jamás sabría que su invento había sido un éxito ni que solo el ejército alemán llegaría a tener más de 30.000 máquinas Enigma en funcionamiento. Murió en 1929 como consecuencia de un accidente en un coche de caballos. Sin embargo, no era el único que pensaba en aquella época que los rotores eran una buena idea.

Precisamente el robo de un caballo provocó que el estadounidense Edward Hebern acabara en la cárcel. Allí fue donde se le ocurrió utilizar una máquina de escribir y un rotor para cifrar los mensajes. La patentó también en 1918, aunque algunos autores señalan que el expresidiario fue el verdadero pionero. En realidad, tanto Hebern como Schrebius crearon el concepto de rotor de forma independiente y casi simultánea a otro inventor sueco (Arvid Damm) y a un holandés (Hugo Alexander Koch). La paternidad está muy repartida. Hebern intentó vender a la Armada estadounidense sus dispositivos de cifrado. Le aguó la fiesta en 1923 William Friedman, un famoso criptógrafo considerado años más tarde como el "rey Midas" de la criptografía porque, según uno de sus discípulos, "todo lo que tocaba se convertía en texto plano". Por entonces, Friedman fue el primero en averiguar los secretos de una máquina de rotores, según dice la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense de la que es considerado padre espiritual. En ese mismo año, la compañía Schrebius & Ritter fabricaba la primera máquina Enigma, dotada de cuatro rotores y que también podía utilizarse como máquina de escribir. Aunque este dispositivo, del que se construyeron varios modelos, llegó a ser el más famoso no fue la única super maquina del cifrado.

"La historia de las Hagelin Cryptos no podría haberse escrito si Rusia, después de la revolución, se hubiera convertido en una república democrática". Así se expresaba el ingeniero de origen ruso Boris Hagelin luego de la victoria de la Revolución de Febrero de 1917. Mañana continuamos.

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