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Cúpula PJ simula interna ya digitada por Kirchner
Alberto Balestrini
En parte, salvo el curioso caso de los barrionuevistas -que se explica por el respeto casi reverencial que despierta en el PJ Graciela Camaño-, lo demás se explica porque los duelistas, más allá de sus matices locales, tiene una misma terminal: Kirchner.
Es decir: sólo si Camaño gana en San Martín; Domingo Bruno, en Morón y Carlos Acuña en Presidente Perón, como casos testigos, podría computarse como una derrota K a pesar de que, esos disidentes, aparecen amparados en la boleta Peronista para la Victoria-Kirchner Conducción.
Destrezas de todo tipo y pelaje, de las correctas y de las otras, habilidades de expertos en internas como Hugo Curto y Jorge Landau, permitieron desechar a los incómodos más notables hasta convertir la interna el domingo que salvará, Antonio Cafiero dixit, la fecha del fútbol.
Por lo pronto, vestido de jefe, Balestrini ya habló con el jefe de la Policía Bonaerense, Daniel Salcedo, para que disponga un operativo especial de seguridaden algunas zonas de San Miguel durante el día de la interna. No quiere debutar con un escándalo.
Con la intriga electoral reducida a un puñado de ciudades -la más interesante, y violenta, es San Miguel donde discutían hasta anoche dónde poner urnas luego del ataque a La Porta, que se atribuye a custodios de De la Torre- los verdaderos motivos de atención son otros.
Balestrini, que seguirá la interna soporífera desde La Matanza, empezó a proyectar, a lo Kirchner, la fantasía de un peronismo moderno y ágil, promesa que vocea cada dirigente partidario -lo hizo el ex presidente- hasta que comprueba que así como está funciona bien.
Examinó, sin embargo, un órgano sensible del peronismo cuando días atrás confesó tiene «tomada la decisión» de trasladar la sede del PJ bonaerense a La Plata, luego de varios años en que la misma funciona en unas oficinas de Avenida de Mayo, al lado del café Tortoni.
Es un fenómeno habitual en el PJ esa pasión inmobiliaria. Argumentará, el jefe en tránsito, que se ahorrarán los algo más de 6 mil pesos que se pagan por mes por el inmueble -propiedad de empresarios funebreros-, cuyo contrato de locación vence en marzo.
O decir que, al final, para los eventos más interesantes se usa la sede partidaria de Matheu -que pertenece al PJ nacional- o, más puntual, que la sede del peronismo de Buenos Aires debe estar en la capital de la provincia donde, además, tiene la «propiedad» un piso.
Detalle: en épocas de Eduardo Duhalde y Julio Alak, se aportaron fondos del PJ bonaerense para que se le agregue un piso a la sede del PJ platense, para que allí funcione el partido provincial. Se usó poco y, ahora, Balestrini propone recuperar ese espacio.
Es, sin embargo, una escala previa a la adquisición -la cuenta partidaria está gorda, dicende una propiedad en La Plata, idea que quizá arrastre de cuando era apoderado de Alberto Pierri quien, en su momento de esplendor, tuvo la misma iniciativa.
Deberá convencer a la fundación, que alguna vez fue del ahora gerente de Aerolíneas Argentinas y no, al menos catastralmente, al partido. Consecuencia de un atajo legal para preservar las propiedades partidarias de eventuales, aunque probables, embargos.
Balestrini avisó que avanzarácon esa mudanza pero, en paralelo, un puñado de intendentes del conurbano anda con la idea de comprar una propiedad en Capital Federal que, a todos, les queda más a mano. Y, de paso, para gestiones o suplicios en Casa Rosada.
El peronismo broker tendrá, entonces, un nuevo capítulo de la mano del matancero que espera fecha de jura para el 10 de diciembre y negocia, sigiloso, una cúpula del PJ que no lo inquiete. Por eso, sus halagos a Alvarez Rodríguez, portadora de ADN sagrado para el PJ.


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