Por allá, por aquí, resultó llamativo que donde en el día anterior se había instalado una tierra arrasada por los «osos» -en todas partes- crecieran flores inmediatas. Cambió el clima, hubo «letra» de apoyatura para apuntalar el repunte inmediato. Y así como en Wall Street se enteraron de una salida «extraoficial» de la recesión, en nuestro medio la señora Presidente informaba que se habían desestimado planes para gravar la «renta financiera» y despejando inquietudes que flotaban en el ambiente. De tal forma, se forjó una corriente compradora en todos los frentes y partiendo desde el Dow Jones, que terminó por producir más del 2% de mejoría. Llegando a la región, el maltratado Bovespa también se puso al día y con un final de casi el 6%, exuberante.
Al Merval le habían llegado señales externas y locales como para revertir de inmediato una rueda anterior que no era para ignorar, por sus peligrosos perfiles. Saliendo de los 2.119 puntos, se fue hasta un máximo en los 2.211 para finalizar con rebrotes en 2.206. Porcentual del 4% en el índice mayor, en sintonía con la Bolsa -nivel general- en igual medida. Con 53 alzas y sólo 16 bajas, se formalizó el contraste total en relación con el miércoles. En cambio el volumen volvió a su promedio básico, de unos $ 63 millones efectivos, para dejar totalmente en un paréntesis lo visto una rueda antes. Noticias que salieron muy oportunamente, tras el derrape, favoreciendo un «rebote» marcado. El pasar de las ruedas deberá poner en orden el cara y ceca vivido en la semana. La Bolsa, saltimbanqui.
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