DAIA y AMIA dejan de ser querellantes en causa por atentado

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La AMIA y la DAIA decidieron retirarse como querellantes en la causa contra el ex titular de la DAIA, Rubén Beraja, y los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, imputados en la investigación por presuntas irregularidades en el juicio por el atentado a la AMIA, en julio de 1994. El juez a cargo del caso, Ariel Lijo, había requerido a las entidades judías su posición respecto a la elevación a juicio oral del proceso de nueves imputados, entre ellos Carlos Menem y el ex juez José Galeano.
«Realmente me hubiese sorprendido que la AMIA y la DAIA nos acusaran, porque trabajamos muy bien juntos durante toda la investigación. Siempre estuvieron convencidos de nuestra inocencia, ya que ellos fueron quienes controlaron todo nuestro trabajo», sostuvo Mullen al referirse a la decisión de las entidades. El ex fiscal también calificó el proceso de «payasada, al menos en lo que respecta a nosotros» y señaló que habían recusado al juez del caso, si bien su pedido fue desestimado. Mullen también indicó que nunca habían presentado pruebas en contra de ellos y que, en todo caso, era incomprensible por qué a ellos los habían acusado y al fiscal Alberto Nisman (quien también llevó esta primera investigación) no.
El ex fiscal agregó además que, llamativamente, éste era el caso que había avanzado de manera más veloz en el foro federal y disparó duro contra el Gobierno: «Acá hay de por medio un interés político de justificar lo injustificable: haber aceptado que el Estado actuó como encubridor. Además de que es la mejor manera de golpear a Menem, y eso que no soy menemista». Mullen afirmó que se estaba utilizando este juicio para encubrir la falta de avance en la investigación del atentado, luego de que el primer proceso fuera anulado por descubrir supuestas irregularidades.
La causa a cargo de Lijo investiga precisamente este aspecto y se ha detenido particularmente en «la pista siria»: la presunta vinculación de Menem con un ciudadano sirio, que habría participado del armado del atentado, por la que el ex presidente habría obstruido este tramo de la pesquisa. El caso también incluye la acusación de presunto peculado a quienes habrían pagado a Carlos Telleldín para que declarara, por el que Lijo acusó de peculado, no sólo a Mullen y Barbaccia (acusación que las entidades rechazaron), sino también a Víctor Stinfale (abogado de Telleldín); Carlos Telleldín; Ana Boragni (esposa de Telleldín); Patricio Finnen y Hugo Anzorreguy, ex jefe de la SIDE. AMIA y DAIA requirieron la elevación a juicio oral, en el caso todo ellos, así como del ex juez Juan José Galeano por supuesto peculado, pero no por el resto de los delitos que se le imputan.
Por otro lado, la decisión de la AMIA y la DAIA de renunciar a presentarse como querellante en parte de la causa no implica que Beraja, Mullen, Barbaccia y Galeano no vayan a ser juzgados por los delitos que se investigan, ya que existen otras partes en la causa y la última decisión de llevarlos a juicio oral quedará en manos del juez Lijo.
En este sentido, Mullen aseguró que, al acusarlos, se los había metido adentro de un «paquete» con el que no habían tenido nada que ver y por eso agradecía a la AMIA y a la DAIA que «están empezando a poner las cosas un su lugar». Al preguntarle por qué las entidades nos habían mostrado su disconformidad respecto de la imputación antes, el ex fiscal indicó que habían oportunidades procesales que debían respetarse y que, para él, «éstas son las acciones que valen, no las declaraciones públicas».
Finalmente, quien fuera uno de los investigadores del atentado a la AMIA se mostró preocupado por un pedido extraordinario que está en la Corte Suprema de Justicia. El máximo tribunal debe decidir si anula la investigación, que trata sobre todo la conexión local (y que implicaría prácticamente cerrarla, ya que la actual está enfocada en la pista internacional) o encarcelar a los acusados en el primer proceso.

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