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Daña al mercado por no aceptar críticas

Poco antes de la apertura, el escenario no era demasiado claro. Las advertencias desde el Banco de Inglaterra sobre que los británicos debían prepararse para un aumento en el costo del dinero y que por más que se implementen nuevas regulaciones esto no evitará que en el futuro puedan caer algunos de los grandes bancos, deprimió los papeles financieros y disparó la libra, haciendo que el dólar retrocediese ligeramente (0.1%) ante las otras seis principales monedas.
Lo curioso es que los commodities perdían terreno, con el petróleo cediendo el 1%, mientras el oro bajaba el 0,7%. Apenas iniciadas la rueda, las cosas se normalizaron: los balances mejor que lo esperado de Morgan Stanley, USBancorp y el Wells Fargo (también fue el caso de Yahoo! y Eli Lilly) apuntalaron al sector financiero, en tanto la caída del dólar (alcanzó a perder un 0,8%) apuntalaba a los commodities (alcanzaron a trepar más del 2%, el petróleo casi el 3% y el oro el 0,6%) y a las empresas vinculadas, haciendo que el Dow llegara a subir el 0,78%. Parecía entonces que tendríamos una rueda de tantas, pero 50 minutos antes del cierre, los papeles financieros se derrumbaron arrastrando tras de sí a todo el mercado, de manera que el Dow quedó un 0.92% abajo, en 9.949,36 puntos. Algunos apuntaron al Beige Book y otros a una bajada de pulgar para Wells Fargo, pero estos hechos se dieron horas antes del desplome. Cuando no se sabe qué pasó, es mejor callarse y esperar.


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