Staff duhaldista: el diputado Jorge Sarghini, Eduardo Amadeo y Carlos Brown, titular del Movimiento
Productivo Argentino, custodiaron la cumbre Macri-Solá-De Narváez.
«Hay cosas peores que ser hincha de River». Mauricio Macri intentó distender con una humorada futbolística el clima inicial de tensión entre Felipe Solá y Francisco de Narváez, dos fanáticos riverplatenses. El jefe de Gobierno porteño se puso por primera vez al frente de un armado político nacional para enfrentar al kirchnerismo en las urnas, no sólo en los comicios legislativos de octubre, sino también en las presidenciales del 2011.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«Mauricio vos sabés que mis proyectos son en la provincia de Buenos Aires, que quiero ser gobernador, me parece bien que vos te encargues de liderar este nuevo espacio», fue la primera aproximación de De Narváez, quien se encerró junto a Macri y Solá por algo más de una hora en un salón del segundo subsuelo del hotel Intercontinental. «Está bien, pero yo quiero dejar en claro que ratifico mis aspiraciones presidenciales para 2011», se aclaró Solá.
El único momento de tensión que se vivió en ese cónclave fue cuando De Narváez volvió a insistir con una especie de interna abierta no contemplada en la ley electoral-o consulta popular para definir las candidaturas- para el Congreso de este nuevo colectivo opositor.
«Está claro que hay una demanda popular de una democracia más participativa, donde sea el ciudadano el que defina no sólo a sus representantes sino también quienes van a ser sus candidatos», arremetió el diputado de Unión Celeste y Blanco. «Mirá Francisco, me parece que montar un escenario de internas abiertas en la provincia de Buenos Aires es exponerse al aparato que maneja Kirchner y puede ser complicado», replicó Solá quien al igual que De Narváez aspira a encabezar la boleta de diputados por la provincia de Buenos Aires. Algo debe saber de eso Solá que ha ganado muchas elecciones en el peronismo de ese distrito. Macri asintió la moción del ex gobernador y hubo un acuerdo tácito para congelar el mecanismo de selección de candidatos.
«Este es un proyecto que tiene que trascender el año 2009. De acá debería salir el sucesor de Cristina de Kirchner en la presidencia de la Nación», se envalentonó Macri quien ya no oculta su vocación por enfrentar al kirchnerismo y sepultó definitivamente su discurso localista de gestión porteña. Los pasillos del hotel ubicado en el barrio de San Telmo lucían ayer plagados de dirigentes vinculados a Eduardo Duhalde. No sólo Macri, Solá y De Narváez reconocieron méritos políticos al ex presidente, también Carlos Brown, titular del Movimiento Productivo Argentino que conduce Duhalde, alentó la influencia del bonaerense en el nuevo bloque antikirchnerista. Eduardo Amadeo, quien trabaja junto a Solá; Alfredo Atanasoff, ladero de De Narváez, expulsado del Gobierno de Daniel Scioli, y hasta Osvaldo Mércuri caminaban ansiosos cerca de la puerta del salón donde estaba reunido el alcalde porteño con los diputados peronistas de la provincia de Buenos Aires.
Jorge Sarghini completó el staff del PJ bonaerense que tiene a Duhalde como referente de consulta permanente.
Concluido el encuentro, cercade las 17.20, estaba todo listopara la conferencia de prensa. Pero Macri y De Narváez encararon juntos hacia las escaleras mecánicas a paso apresurado.
«¿Van a definir solos la letra chica del acuerdo?», le preguntó un periodista. «No, vamos al baño y volvemos», respondió Macri. Necesidades básicas insatisfechas a las que no escapan los políticos.
Básicamente, el acuerdo al que llegaron Macri, Solá y De Narváez reconoce las siguientes directrices:
Se congela la discusión sobre el mecanismo para seleccionar a los candidatos del nuevo frente macristaperonista. En especial, el proyecto de De Narváez para celebrar internas o una consulta popular. Ayer, en sintonía con el diputado colorado, Luis Barrionuevo, operador sindical del legislador, reclamó una consulta popular para elegir a los candidatos del PJ en la provincia de Buenos Aires.
En la provincia de Buenos Aires, Solá y De Narváez comenzarán a mostrarse juntos en campaña. Habrá un trabajo coordinado entre sus equipos técnicos con eje en la lucha contra la inseguridad, la exclusión y la reforma electoral. El macrista Christian Gribaudo ya prepara un acto para la última semana de marzo en Pergamino, localidad agropecuaria gobernada por el cobista Héctor Gutiérrez.
El nuevo frente político no se limitará a las elecciones legislativas de 2009, tal cual reclamaba Solá. Macri y el ex gobernador bonaerense mantienen intactas sus aspiraciones presidenciales para 2011.
PRO (Macri), Unión Celeste y Blanca (De Narváez) y Unión Peronista (Solá) unificarán en un interbloque, a partir del 1 de marzo cuando comience formalmente el período ordinario de sesiones en la Cámara de Diputados, sus bloques legislativos.
Dejá tu comentario