El volumen y el perfil de la marcha, al cumplirse un mes de la aparición del cadáver del fiscal de la causa AMIA, Alberto Nisman, en el baño de su departamento en el edificio Le Parc, en Puerto Madero, son los dos elementos sobre los que giró la interpretación oficial en estas horas.
En Casa Rosada y entre la dirigencia K hay coincidencia sobre que la movilización será numerosa. En el Gobierno algunas voces la temen como la "más masiva" contra el kirchnerismo, por encima de las encabezadas por Juan Carlos Blumberg, tras el crimen de su hijo Axel, los cacerolazos anti- K y las protestas durante la disputa con el campo por la 125.
Ante ese pronóstico, el kirchnerismo interpretó la marcha como una movilización "opositora", de la que participarán varios presidenciables, y que, a diferencia de otras protestas, tendrá un perfil puramente urbano.
"El 18-F involucra a más sectores de poder que la protesta del campo por la 125, pero, a la vez, tiene menos legitimidad social", aventuró ayer un dirigente K que integra la mesa chica de Unidos y Organizados (UyO) y que participa de los preparativos de la contramarcha oficial: la movilización que programa el Gobierno para el 1 de marzo al Congreso, cuando Cristina de Kirchner dé ante el Congreso su último mensaje como presidente.
A pesar de que año tras año los grupos K movilizaron al Congreso para los discursos de Néstor y Cristina Kirchner, éste se planea con otra intensidad por ser el último de la mandataria en el cargo -al menos en este ciclo- y tener, ahora, el condimento de planearse como una respuesta callejera a la marcha por Nisman.
Contramarcha
Desde el Gobierno se está pidiendo a gobernadores, alcaldes y referentes que movilicen para el 1-M como gesto de apoyo a Cristina de Kirchner. En la misma línea hubo una reacción genérica de rechazo a la movilización de hoy a la que se sumaron desde Carlos Kunkel hasta la liga de intendentes de la FAM que capitanean Julio Pereyra y caciques piqueteros.
La línea argumental de los K es plantear la movilización como protesta opositora con intencionalidad destituyente. Hay, en otro plano, una lectura más puntual sobre el impacto electoral: el oficialismo cree que el affaire Nisman impacta sólo en los sectores medio/altos de las zonas urbanas.
Se hace referencia a la convocatoria de Blumberg, en 2004, y ésta es diferenciada de las protestas del campo que tuvieron "alcance nacional" y hasta llegaron a los barrios humildes, cuenta un dirigente K. La irrupción de Alfredo de Angeli, un desconocido referente del interior, es invocada en esa tesis para marcar distancia entre aquel episodio y el que se desplegará hoy. Aquél hundió al kirchnerismo en su primera gran derrota electoral. Éste altera los últimos meses del Gobierno.
| Pablo Ibáñez |


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