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De la favela al arte y el negocio de la moda
Nacido en una favela de San Pablo, Ferréz se hizo a sí mismo y hoy es escritor, videasta, editor y empresario de moda.
Reginaldo Ferreira Da Silva nació en la favela de San Pablo Capão Redondo en 1975, pero fue recién con su primer libro de poesía, «Fortaleza de desilusión» (1997), cuando acuñó el seudónimo con el que se convirtió en uno de los principales referentes de la literatura marginal brasileña, un movimiento que sacudió la cultura de grandes ciudades como Río de Janeiro y San Pablo. Interesados en escribir «desde dentro de la periferia», como señala el propio Ferréz, estos narradores no sólo se concentraron en contar historias desde el punto de vista de quienes viven en la favela, sino que generaron sus propios circuitos literarios -lo llamados saraos de San Pablo-, revistas literarias y editoriales. Películas como «Ciudad de Dios» son algunos de los rebotes de estas iniciativas, que empezaron como movimientos contraculturales y fueron ganando popularidad hasta llegar al mainstream brasileño.
En esa tensión entre el margen y el centro se debaten hoy los representantes de estas propuestas, que buscan diferentes fórmulas para mantener su identidad y responder al interés del público masivo por sus propuestas. En el caso de Ferréz, la autogestión es la respuesta, así como la producción de libros baratos, de formato cómodo, que puedan pasar de mano en mano en vez de ser guardados en una biblioteca. Esta apuesta dio muchos más resultados que lo exclusivamente literario: actualmente la marca 1DASUL, que el escritor fundó con costureras de Capão Redondo, tiene dos negocios propios, 40 puntos de venta en todo Brasil y la posibilidad de comprar sus productos por internet. Iniciativas que tienen como punto de partida la perspicacia de entender que la cultura es identidad pero también consumo.
Este itinerario múltiple y algo frenético empezó casi por casualidad, según contó el escritor en la charla que dio el lunes pasado en la UBA, cuando trabajaba como archivista y escribía sus poesías en las paredes de los baños de su trabajo. Un día su jefa lo descubrió y, en vez de despedirlo, decidió publicarle su primer libro. Ahí empezó una carrera que ya incluye siete títulos, un documental sobre su biografía y discos de hip hop. Todas estas propuestas tienen un rasgo en común: usar el lenguaje de la favela y tener como protagonistas a sus habitantes.
En este punto, Ferréz señaló que empezó a escribir narrativa en una época de violencia, en la que perdía muchos amigos, y sus cuentos se transformaron en una forma de «eternizarlos» a través de la literatura. Así, las historias de «Manual práctico del odio», por ejemplo, cuentan las experiencias de un grupo de ladrones de las favelas de San Pablo, con el lenguaje de la calle y con un punto de vista que mira a la realidad con crudeza, sin idealizaciones ni romanticismo. Una apuesta literaria que no sólo se ganó el reconocimiento de la crítica brasileña, sino que también se masificó a través de la enseñanza: hoy los libros de Ferréz se leen en las escuelas de la periferia paulista como una forma de que los estudiantes se sientan identificados e interpelados por la literatura, como una puerta de entrada a la lectura.
En este sentido, la primera visita del autor a la Argentina -que incluyó charlas en la UBA, la Casona de Flores y el Malba- y la edición de sus libros (que publicó Corregidor) funcionan como una puerta de entrada a uno de los movimientos culturales más importantes que se desarrollaron en Brasil en los últimos tiempos.


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