6 de noviembre 2013 - 00:00

De Marco: la divulgación, pero con rigor documental

Miguel Ángel De Marco: “Muchos historiadores en los últimos tiempos van en busca del escándalo o la tergiversación . Y eso está mal” .
Miguel Ángel De Marco: “Muchos historiadores en los últimos tiempos van en busca del escándalo o la tergiversación . Y eso está mal” .
Luego de escribir 40 libros de investigación sobre la historia política, militar y naval argentina del siglo XIX con incuestionable rigor académico, desde hace tres años el rosarino Miguel Ángel De Marco viene publicando obras de divulgación sobre la vida de Manuel Belgrano, y de José de San Martín, que han tenido amplia repercusión entre los lectores. Siguiendo esa línea acaba de aparecer "Historias de la Historia Argentina", publicada por El Ateneo, donde ofrece 45 amenos relatos que iluminan distintos momentos de la historia nacional.

Miguel Ángel De Marco es doctor en Historia, presidente de la Academia Nacional de Historia y de varias otras academias iberoamericanas. Fue profesor emérito de la Universidad del Salvador, y director del Departamento de Historia de la Universidad Católica. En su despacho de la Academia dialogamos con él sobre su nuevo libro.

Periodista: ¿Pensó, siendo usted un académico, competirle con su último libro a autores que hacen divulgación como Felipe Pigna o Pacho O'Donnell?

Miguel Ángel De Marco: Ni remotamente. Hace mucho que hago divulgación histórica. Por ejemplo, hace años publiqué, en ese sentido, "La Patria, los hombres y el coraje". Y he mantenido durante mucho tiempo secciones de historia en "La Capital" de Rosario. Por otra parte, entiendo que el académico, que concurre a los archivos, que ha desarrollado toda su existencia en ámbitos académicos, no debe obviar contactos con el público no erudito, que es al que uno le puede llevar un mensaje. Creo que el historiador, haga divulgación o historia erudita, tiene que respetar aquel viejo adagio de Tácito: "no atreverse a negar lo verdadero y afirmar lo falso". No me refiero a los que usted menciona, pero muchos historiadores en los últimos tiempos van en busca del escándalo o de la tergiversación de los hechos históricos. Y eso está mal. La historia es un terreno muy resbaladizo. ¿Qué sabemos los historiadores del pasado? Muy poco. Los elementos con que contamos, aun cuando sean muchos, no completan un cuadro. Hay un aspecto de intimidad de los personajes, de intenciones no escritas, no expresadas de ninguna manera, al cual no podemos acceder. Pero tampoco podemos imaginarlo, atrevernos a suponer o a afirmar determinadas cosas que después, analizadas documentalmente, no son reales.

P.: ¿Considera que se ha superado el enfrentamiento entre los historiadores liberales y los historiadores revisionistas?

M.A. De M.: Aquella vieja división tajante hoy se reduce a buenos y malos historiadores. Me parece en última instancia que aquellas cuestiones, por lo menos para las personas de buena fe, han quedado un poco de lado. Ya no hay historiadores liberales al estilo decimonónico ni historiadores revisionistas al modo de Adolfo Saldías. Creo que se han superado muchas de esas cosas. Me parece que, hoy por hoy, no hay instituciones o personas tan cerradas como para proclamar una verdad, y si las hay, son difusores que pueden mirar los hechos del pasado con alguna finalidad política o de alguna otra índole para uso en el presente.

P.: ¿La ampliación del interés por la historia, superando la división de lo académico frente a la divulgación masiva, superando el enfrentamiento entre la historiografía nacionalista y la liberal, tuvo que ver con la labor y la obra emprendida por Félix Luna?

M.A. De M.: Algo muy importante que hizo fue divulgar la Historia, siendo un historiador muy serio. Hablo de Luna como amigo, como colega de la Academia, donde demoró en entrar, algo que mirado desde hoy fue una injusticia que se cometió con él, porque es autor de libros fundamentales, como "El 45". Lo que Luna tuvo de visionario fue que había que difundir de forma amplia la historia. Hasta ese momento quienes se ocuparan de hacer libros entretenidos, divertidos, eran considerados diletantes. Luna rompió con eso. Unió la seriedad del historiador con el estilo ameno del periodismo. Hizo un gran aporte.

P.: ¿Esa amenidad es la que usted buscó en "Historias de la Historia argentina?

M.A. De M.: Es lo que he intentado. He buscado mostrar episodios muy poco conocidos que son producto de la investigación, que luego es buscado volcar a un lenguaje llano. En mí paso por el periodismo tenía que limitarme a determinado espacio para decir lo que quería contar. En un sección que entregaba semanalmente tenía que pasar los frutos de investigaciones sobre historia argentina a un lenguaje accesible. Ese criterio está en "Historias de la Historia argentina", que tiene un solo episodio de fines del siglo XVIII, los 42 relatos restantes pertenecen al siglo XIX, y hay dos pequeña notas finales, una referida a Uriburu, que es quien cercena con su espada la democracia, en ese tiempo en que eso eran lo que pedían personajes como Leopoldo Lugones, un hombre que empezó en el socialismo y termino en esa postura totalitaria. La otra nota se la dedico a Ezequiel Paz, una personalidad periodística que seguramente muchos desconocen, y que escribió un decálogo del periodista donde, con el lenguaje de su tiempo, dice que "no se atreva a afirmar como periodista lo que no esté dispuesto a sostener como caballero". Cuando dictaba "Historia del Periodismo" en la UCA, cosas como esa me permitía mostrar a los alumnos como ha variado el sentido del periodismo y la actitud del periodista. Sobre todo en el cuidado que tenía el periodista respecto al trascendido, y aquellas cosas que podía provocar un daño irreversible a una persona o a una institución. Me permitía hablar de la ética de la profesión. En mi libro hablo mucho de periodismo, ´pero sobre todo de episodios de la Independencia.

P.: ¿Por cuál de las notas de su libro le gustaría que empezara el lector?

M.A. De M.: Dado que son episodios diversos, anécdotas, detalles históricos se pueden leer más allá del orden cronológico que tiene el libro. El primero que se me ocurre proponer es "El magnicida en fuga". Trata de Antonio Carra, un carpintero, un ebanista, que pertenecía a una sociedad secreta de conspiradores republicanos, que mató a Fernando Carlos de Borbón, soberano del Ducado de Parma, con una lezna. El duque era un libertino que engañaba a su mujer, y de quien eran muchos maridos, amantes y hermanos que querías vengarse, más allá de quienes pensaban que su muerte se encendería la mecha de una guerra por la independencia de Italia. Carra escapa lo más lejos que puede, y así entra a la Argentina, con su hija, en 1860. Al llegar se cambió el nombre por el de Giuseppe Baratta. Y acá su hija se casa con Napoleón Gardelli, que había participado en las batallas de Magenta y Solferino. Es gracias al periodista Raúl Gardelli que conocí la ha historia de sus abuelos, que luego investigue y relato en esa nota. En "La bandera, lección, mensaje y desafío", hablo de su significado y como la gente en el pasado supo morir por ella en los campos de batalla, pero también honrarla en los más diversos campos. En "Héroes de segunda fila", personas que no forman parte del estrellato de los próceres argentinos pero que hicieron tanto por el país. Tres propuestas, el resto que elija el lector.

P.: ¿Cómo pasó a contar esas historias tras obras densas y erudición académica?

M.A. De M.: He escrito 40 libros, la mayor parte libros de investigación. En un momento quise alcanzar a ese público grande que necesita conocer personajes, episodios, etcétera. Cuando termine de escribir "La guerra de las fronteras. Luchas entre indios y blancos, 1536-1917", un bodoque colosal que se publicó hace tres años. La lucha con el indio la cierra por decreto Hipólito Yrigoyen, un poco increíble eso de cerrarla por decreto, de hecho hubo una serie de episodios tremendos de ambas partes. Fue con esa idea de divulgación que escribí un libro sobre Belgrano, que tuvo un éxito insospechable. Y al año siguiente publique, con una idea semejante, un libro sobre San Martín. Y ahora éstas "Historias".

P.: ¿Y ahora qué está escribiendo?

M.A.De M.: Me han pedido que que escriba sobre otro de nuestros grandes próceres, siguiendo la línea de los libros sobre San Martín y sobre Belgrano, pero hasta no confirmar esa obra con mis editores, que la estamos discutiendo, no puedo mencionarle de cuál voy a tratar ésta vez.

Entrevista de Máximo Soto

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