24 de junio 2009 - 00:00

De Narváez mira al Congreso: peleará control a Scioli

Jorge Macri; Alberto Balestrini; Horacio González
Jorge Macri; Alberto Balestrini; Horacio González
Francisco de Narváez se prepara para disputar el dominio legislativo después del 28 de junio sobre la base de una hipotética victoria, aunque también a partir de una derrota ajustada, Unión-PRO saldrá a dirimir la jefatura del Parlamento bonaerense.

Los pronósticos en el búnker del PJ disidente y el macrismo, indican que, el 10 de diciembre, cuando se produzca el cambio legislativo, Daniel Scioli perderá las mayorías que ostenta hasta ahora en la Cámara de Diputados y en el Senado provincial.

No sólo eso: ante una victoria, Unión-PRO buscará ubicar a un dirigente de su espacio en la presidencia de la Cámara baja para lo que necesitará establecer alguna empatía con el Acuerdo Cívico y Social (ACyS) o ensayar un acercamiento con sectores del PJ que forman parte del espacio K.

El mapeo que Jorge Macri -a cargo del operativo- expuso ante De Narváez y su primo Mauricio dibuja un escenario donde el Frente para la Victoria/PJ tiene un bloque de 40 diputados mientras que Unión-PRO y el panradicalismo controlan bancadas de alrededor de 20 legisladores cada uno.

En ese esquema, la primera mayoría la preservaría el oficialismo ante lo cual, el macrismo explora, todavía prematuramente, los caminos más factibles: uno es arrimar posiciones con el radicalismo; el otro sumar rebeldes del PJ oficial.

«Podemos trabajar para construir una nueva mayoría entre nosotros y sectores del oficialismo que quieran trabajar en el proyecto», se explica desde el macrismo.

Esa alternativa no daña, en persona, a Alberto Balestrini: la presidencia del Senado está reservada para el vicegobernador, por lo que esa butaca no está en juego. Pero podría discutirse el resto de la grilla. Sin embargo, Unión-PRO tendría un bloque reducido: no más de 8 senadores.

Al margen, aparecen otros factores delicados: De Narváez y Mauricio Macri acordaron mantener, a diferencia de lo que ocurrió luego de la elección de 2007, un bloque único en la Legislatura. La jefatura del mismo, según anticipó De Narváez, sería Jorge Macri.

No aparece tan claro el panorama en el Acuerdo Cívico: la relación entre el ARI de Horacio Piemonte -que se va al Congreso nacional-, el GEN de Stolbizer, la UCR y el cobismo no está en buen momento y la idea inicial de conformar un bloque unificado está en revisión.

El oficialismo, sin embargo, se prepara para resistir: en el PJ, no sólo sostienen que el reparto legislativo será más favorable que lo que anticipan los macristas, sino que aun sin mayoría propia insistirán en preservar la jefatura de la Cámara.

En ese lugar está, desde el año pasado, Horacio González. Las urgencias de la elección no sugieren, por ahora, que su continuidad -al menos para el peronismo- esté en discusión. Pero de junio a diciembre pueden pasar demasiadas cosas. Por ejemplo, que las mayorías muden de un lado a otro.

Como si le tocaran la puerta, González -con base territorial en Ituzaingó-, ayer se zambulló en la campaña. «El peronismo es dinámico; hay peleas y entendimientos, pero no veo que en Unión-Pro exista una conciencia homogénea. Lo único que está claro es que el radicalismo es el radicalismo y el peronismo el peronismo» aseguró.

Como Scioli y Balestrini, el jefe de la Cámara salió a hacer campaña por la UCR y a agitar la versión de una reunificación del PJ después de la elección.

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