1 de julio 2010 - 00:00

De paso, la canciller eliminó a un rival

Berlín - El democristiano Christian Wulff, uno de los políticos más populares de Alemania, aunque hasta ahora sólo a nivel regional, se convirtió, a sus 51 años, en el presidente más joven de la república alemana.

Wulff, jefe de Gobierno del estado federado de Baja Sajonia desde 2003, pertenece al ala moderada dentro de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y es considerado un conciliador. Según los medios, estaba cansado y aburrido de gobernar un «Land» y aspiraba a llegar más alto, aunque él siempre lo negó haciendo gala de humildad.

Casado en segundas nupcias y padre de familia, es el segundo católico en habitar el palacio presidencial de Bellevue, después de Heinrich Lübke en 1949.

Con su segunda mujer, Bettina, tiene un hijo de dos años. De su primera pareja tiene una adolescente.

Wulff era el último rival interno de Merkel después de la reciente renuncia de Jürgen Rüttgers, jefe de Gobierno de Renania del Norte-Westfalia -el estado federado más poblado del país-, así como de la partida al sector privado de otro barón regional, Roland Koch, de Hesse, y del primer ministro de Baden-Wuerttemberg, Guenther Oettinger, que abandonó su cargo para convertirse en comisario europeo de Energía.

El nuevo máximo representante alemán es considerado uno de los modernizadores de la CDU. En su Gobierno nombró a la primera ministra de origen turco de toda Alemania, Aygül Özcan, medida que le valió la fama incluso en el extranjero.

Wulff gobierna desde 2003 Baja Sajonia. En 2008 fue reelegido y lidera una coalición junto con los liberales similar a la del

Gobierno federal actual, por lo que muchos aseguran que es en realidad el artífice del exitoso trabajo entre esos «socios naturales».

Agencia DPA

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