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Decepción: Dilma evitó hablar de derechos humanos en Cuba
Dilma Rousseff ayer, junto a Raúl Castro en La Habana. Nadie puede arrojar la primera piedra en materia de derechos humanos, según ella, por lo que prefirió concentrar su visita en temas comerciales.
Los acuerdos suscriptos en el Palacio de la Revolución de La Habana tras las conversaciones entre ambos presidentes incluyen áreas de salud y aviación civil, entre otras.
Un comunicado oficial cubano, leído en el noticiero local, destacó que Rousseff y Castro «intercambiaron sobre el excelente estado de las relaciones bilaterales» y «destacaron la puesta en marcha de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) para enfrentar los grandes retos de los países de la región».
Rousseff rechazó hacer críticas a Cuba en derechos humanos y dijo que prefería abordar ese controvertido tema desde una «perspectiva multilateral».
«Quien tira la primera piedra, tiene tejado de vidrio. Nosotros en Brasil tenemos los nuestros. Entonces yo concuerdo en hablar de derechos humanos desde una perspectiva multilateral», declaró a los periodistas antes de sus conversaciones con Raúl Castro.
En todo caso, «vamos a comenzar a hablar de derechos humanos en Brasil, vamos a hablar de derechos humanos en Estados Unidos, con respecto a (...) Guantánamo, vamos a comenzar a hablar de derechos humanos en todos los lugares», añadió. Sobre el caso de la bloguera opositora cubana Yoani Sánchez, que le solicitó visa para viajar a Brasil, la mandataria señaló que se la había concedido.
«Yo di, Brasil dio, su visa para la bloguera», dijo. «Los demás pasos no son de la competencia del Gobierno brasileño», agregó, en alusión al permiso de salida de la isla, que La Habana ha negado reiteradamente a Sánchez, en un hecho que ha sido ampliamente criticado en diversos países.
La disidente no pudo viajar en 2008 a Madrid a recibir el premio Ortega y Gasset de Periodismo justamente por carecer del permiso oficial de salida, una práctica que es cuestionada incluso por defensores del régimen comunista.
Ésta es la primera visita de un mandatario extranjero luego de la muerte del opositor preso cubano Wilman Villar, de 31 años, en una huelga de hambre el 19 de enero, que desató críticas a La Habana desde el exterior y muestras de dolor e ira entre la disidencia interna.
La oposición al régimen deseaba que Rousseff presionara en favor de los derechos humanos en la isla, sobre todo tras los comentarios críticos que dedicó a Irán en los comienzos de su mandato, pero en realidad descontaba que en la visita prodominarían los negocios bilaterales que benefician a empresas brasileñas.
Rousseff confirmó que visitaría a Fidel Castro, de 85 años, alejado del poder desde 2006 por una grave crisis de salud, y dijo esperar «esa entrevista con mucho orgullo». La mandataria sufrió prisión y torturas durante la dictadura militar en su país (1964-1985), debido a su militancia izquierdista.
La presidenta brasileña rechazó el embargo que mantiene Estados Unidos sobre Cuba desde 1962 y opinó que la mejor forma de combatirlo es «brindar a Cuba nuestra colaboración en diferentes áreas».
Señaló que existe «una cooperación estratégica favorable» entre los dos países en áreas como la biotecnología, en la que Cuba tiene una estructura excepcional y competitiva y Brasil una alta capacidad tecnológica.
Añadió que además de un crédito de 400 millones de dólares concedido a Cuba para importación de alimentos brasileños, recientemente aprobó financiamiento para la compra de equipamiento, maquinaria y tractores que estimulen la producción agrícola cubana.
«También estamos haciendo una gran contribución a la construcción del Puerto del Mariel (50 km al oeste de La Habana), el cual constituye un sistema de exportaciones de bienes producidos en Cuba», dijo. Según Rousseff, en ese proyecto de unos 900 millones de dólares, su país aporta 640 millones para construir la infraestructura.
La mandataria visitó durante la tarde las obras de ampliación y modernización de Mariel, que realiza la constructora brasileña Odebrecht junto con empresas cubanas.
En coincidencia con la llegada de la mandataria, Odebrecht anunció que firmará un acuerdo con el grupo estatal cubano Azcuba, que controla la producción azucarera, para ampliar la producción en la provincia de Cienfuegos, en el centro-sur de la isla.
La visita de Rousseff, que culminará hoy a la mañana cuando partirá a Haití, da continuidad al acercamiento bilateral iniciado por su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, quien también visitó Mariel en el inicio de las obras.
Agencias AFP, DPA y Reuters, y Ámbito Financiero


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