27 de junio 2014 - 00:00

Default sobrevuela a empresas

Puede ser la primera señal de un problema que en la economía argentina tendrán que enfrentar cada vez más compañías, afectadas ahora ya por varios frentes: la caída de la actividad, el aumento de costos y de impuestos, y una regulación oficial que, curiosamente en este contexto, se exacerbó en algunos sectores. Ayer, los inversores se preocuparon por dos novedades que llegaron a la Bolsa: la metalúrgica Pescarmona anunció que, por cuestiones "administrativas", no pagaría en fecha los vencimientos de intereses y de capital de dos bonos que emitió hace ya un año y medio; y la tarjeta de crédito santafesina Nexo Emprendimientos reveló que se encuentra en cesación de pagos por no haber podido cumplir con la Obligación Negociable que ya venció el 4 de junio pasado y que frente a esto decidió promover la convocatoria de acreedores para hacer frente al pago.

Los ejecutivos se detuvieron ayer en estas dos informaciones, en un momento en que la Argentina se encuentra precisamente al borde del default. "Puede ser la punta del iceberg de un problema mayor. Habría que analizar cómo siguen estas mismas compañías y especialmente los problemas administrativos que aduce Pescarmona", comentó a este diario un operador bursátil. A la metalúrgica le vencían ayer intereses y capital por un bono en pesos de $ 42 millones y otro dollar linked de u$s 23 millones que emitió a fin de 2012. En los últimos pagos trimestrales, de fines de marzo pasado, desembolsó unos u$s 5 millones en concepto de amortización y entre u$s 100.000 y u$s 400.000 por intereses. "Cumplimos en informar que, en virtud de demoras de carácter administrativo que la compañía espera solucionar en los próximos días, se prevé que el pago bajo las obligaciones negociables clase 8 y 9 se estaría realizando durante el curso de la próxima semana", comunicó a la Bolsa el apoderado de Impsa, Francisco Valenti. El uso del condicional inquietó a algunos más que a otros.

El caso de Nexo Emprendimientos se recibió en el sistema financiero como un peligroso presagio para otras compañías orientadas al financiamiento al consumo. El tope a las tasas de interés que dispuso el Banco Central para préstamos prendarios y personales (y con esto también a los plásticos) hizo más difícil el negocio al reducir los márgenes de rentabilidad y complicar la estructuración de fideicomisos.

Nexo debía pagar el tercer servicio de intereses y apenas $ 1,5 millón para amortizar una Obligación Negociable que colocó en 2012 por $ 15 millones. Una suma irrelevante para el mercado, de una compañía que no superaba las 10.000 tarjetas emitidas en la ciudad de Rafaela, pero que se convierte en el primer default de una tarjeta de crédito en el contexto actual.

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