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Déjà vu: afronta Lula crisis con militares por derechos humanos
Luiz Inácio Lula da Silva rechazó la renuncia de los jefes militares y prometió revisar la creación de una comisión especial que investigará los crímenes de la dictadura. Brasil es uno de los pocos países de la región que casi no registran avances en la materia.
El ministro de Defensa, Nelson Jobim, y los comandantes de las tres Fuerzas Armadas amenazaron con dejar sus cargos la semana pasada, en protesta por la creación de una «Comisión de la Verdad».
Rechazo
Según aseguraron ayer los diarios locales O Globo, de Río de Janeiro, y O Estado de S. Paulo, los pedidos de renuncia efectuados el 22 de diciembre último, un día después de la presentación del proyecto, y fueron rechazados por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien prometió a Jobim revisar el texto antes de enviarlo al Congreso.
La creación de la Comisión Nacional de la Verdad forma parte del III Programa Nacional de Derechos Humanos, lanzado por Lula para identificar a los responsables de las torturas a casi 20.000 personas y del asesinato de unos 400 opositores políticos durante el período dictatorial, y contó con el apoyo del grueso de la dirigencia del oficialista Partido de los Trabajadores (PT).
El texto fue elaborado por el jefe de la Secretaría Nacional de DD.HH., Paulo Vannuchi. En declaraciones a la prensa, el funcionario afirmó que existe la posibilidad de encausar penalmente a los responsables de crímenes de lesa humanidad, en caso de que el Supremo Tribunal Federal (STF) acepte el argumento del Gobierno de que los responsables de ese tipo de delitos no están protegidos por la Ley de Amnistía, dictada en 1979 por el último presidente del régimen militar, el general Joao Figueiredo. Brasil es de hecho uno de los pocos países del Cono Sur en el que no se han registrado avances en la investigación de las violaciones a los derechos humanos.
Por esta razón, la propuesta incluye una referencia a la posibilidad de anular «las leyes remanentes del período 1964-1985 que sean contrarias a la garantía de los derechos humanos», indicó Vannuchi.
Indignación
Pese a que fue antecedido por largas negociaciones con los sectores castrenses, el texto final del proyecto generó indignación entre los militares, que lo tildaron de «revanchista», al no incluir entre los investigados a integrantes de grupos armados de izquierda que practicaron delitos en su lucha contra la dictadura.
«Si quieren poner a generales y coroneles en el banquillo de los acusados, pongamos también a Dilma y a Franklin Martins», afirmó un general a O Estado de S. Paulo, al aludir al ministro jefe de la Secretaría de Prensa de la Presidencia, y a la ministra del Gabinete Civil, Dilma Rousseff, candidata oficia-lista a los comicios presidenciales de octubre próximo, quienes integraron grupos armados de izquierda en el pasado.
Según el periódico, al negarse a aceptar las renuncias de Jobim y de los comandantes del Ejército, Marina y Aeronáutica, Lula prometió solucionar «políticamente» el tema, y pidió al ministro de Defensa que asegure a los militares que su Gobierno no será «portavoz de medidas que revoquen la Ley de Amnistía».
El periódico dijo que la promesa del mandatario logró calmar los ánimos, pero no disipó totalmente la tensión en los medios castrenses: «Así actúa Lula: trata de empujar la crisis hacia adelante y nosotros nunca logramos salir de ese ambiente de amenaza», expresó en una entrevista un brigadier, quien tampoco fue identificado.
La Presidencia brasileña no comentó de inmediato la información sobre una crisis militar. El ministro Vannuchi admitió que tuvo «discrepancias» con su par de la Defensa, pero aseguró que ignora el supuesto pedido de renuncia: «Estuve con el presidente de la República el 23 de diciembre y él no me dijo nada sobre eso».
El jefe de la Secretaría de Derechos Humanos opinó, además, que «no hay clima» para una renuncia colectiva de los comandantes de las Fuerzas Armadas: «Es como hablar de rayos en cielo azul, de tempestad en un vaso de agua».
Agencias DPA y AFP


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