8 de junio 2009 - 00:00

Déjà vu: Cristina con estilo de los 90 para recibir a Clinton

En la cena que compartió con Bill Clinton y con Néstor Kirchner, la Presidente usó accesorios y un abrigo de piel como los que se usaban en los años noventa.
En la cena que compartió con Bill Clinton y con Néstor Kirchner, la Presidente usó accesorios y un abrigo de piel como los que se usaban en los años noventa.
Una cena, un obsequio o un brindis siempre son gestos de cortesía y agasajo, que además merecen, como para Cristina de Kirchner, pasar por el ajuar. La Presidente, que cuida al detalle la vestimenta (a pesar de no mostrar destreza en la materia) para agradar a sus huéspedes, elige ropa a tono con el personaje. Por eso, para recibir al ex presidente de los Estados Unidos Bill Clinton tomó un look típico de la década del noventa, época de esplendor del visitante.

Si bien la ocasión merecía un ajuar glamoroso, llamó la atención que la Presidente se haya inspirado en los 90 para recibir a Clinton, aunque no es la primera vez que reinventa su outfit de acuerdo con su compañía. El gorro ruso o chapka para reunirse con su par ruso, o los colores de la bandera brasileña para visitar a Lula da Silva, o en Champs Élysées, junto a Sarkozy, en una marcha por la liberación de Ingrid Betancourt, una boina francesa.

Pero los noventa pasaron de moda. Si bien las nuevas colecciones tienen un aire retro, están inspiradas en las tendencias de los sesenta y ochenta, que nada tienen que ver con la posterior década.

A pesar de que en la cena con el ex mandatario estadounidense intentó mostrarse clásica vistiendo toda de negro, el abrigo y los accesorios elegidos terminaron dándole a Cristina el aspecto de una estrella de cine ya sin éxito.

El tapado negro de piel de astrakán por debajo de la rodilla, demasiado armado, con hombreras y solapa ancha, como los que usaba María Julia Alsogaray. Ya no se usa el largo del modelito, full lenght -como se denomina en el mundo fashion a los abrigos que llegan hasta los tobillos- que hizo furor hace diez años y que tantas veces desfilaron las entonces modelos top Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Eva Herzigova, Linda Evangelista y Cindy Crawford. El último grito de la moda es el clásico 7/8, que en el caso de la mandataria la favorecería más porque estiliza la figura.

«Las prendas de piel siempre fueron una demostración de posición social y económica, fruto de una moda basada en la ostentación, como la de los años noventa, y éste es un concepto que se contrapone al discurso de la Presidente, que insiste en señalar la necesidad de la distribución de la riqueza y en criticar a empresas privadas cuando asignan dividendos obtenidos de sus actividades comerciales privadas», opinó María Guadalupe Tristán, asesora de imagen y dueña de la consultora de moda Fashion Consulting. «Demasiado lujo innecesario para una mandataria», reflexionó la experta.

Tampoco acertó en la elección del foulard de terciopelo negro para abrigar la garganta, un material que Versace y Dolce & Gabbana impusieron a principios de los años noventa, pero que hoy es demodé.

Eso sí, el peinado que le hizo su coiffeur de confianza, Alberto Sanders, la favorecía porque al despejar el rostro resaltaba sus rasgos, aunque el volumen excesivo en el casco y el flequillo tan armado y moldeado gracias a la ayuda de un cepillo de brushing eran más adecuados para una fiesta de quince o casamiento que para una cena en un restorán de Recoleta.

Finalmente para Tristán, Cristina de Kirchner se equivocó también al engamar zapatos y vestimenta.

«Tendría que haber elegido accesorios en otros colores, en vez de un look tan monocromático».

No está mal pretender agradar a las visitas con la ropa, pero en ese intento no se debería cambiar radicalmente la manera habitual de vestir, porque entre tanta modificación nunca se termina de crear una impronta exclusiva porque, como decía Coco Chanel, «las modas pasan, el estilo permanece».

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