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Del Potro, de selección
Del Potro está imparable. Desde el lunes volverá a ser No 5.
«En un partido grande como el de hoy (por ayer) uno tiende a sentirse nervioso al principio, pero luché hasta el final y pude ganar. Hubo algo de viento afectando la cancha, pero las condiciones fueron iguales para los dos», expresó Del Potro, cuyo carácter estuvo a prueba. Es que, en el primer set, el pupilo de Franco Davín entró muy desconcentrado y, en consecuencia, Cilic sacó provecho para quebrarle el saque y llevarse el set. Sin embargo, una vez más justificó por qué será el número cinco del mundo. A mediados del segundo parcial, cuando estaba 3-1 abajo, el argentino le quebró el servicio a su rival. A partir de entonces, ganó en confianza y se soltó por completo, lo que le permitió erigirse como el claro dominador del partido.
«Después de los quiebres, me enfoqué y nunca perdí una pelota fácil», sostuvo tras el match. Del Potro estuvo ciento por ciento eficaz en el rubro quiebres: contó con ocho ocasiones y las aprovechó a todas. Ganó 17 de los últimos veinte games e incluso pudo liquidar el pleito con un 6-0 en el cuarto set, pero cedió su saque. De todos modos, lo volvió a quebrar en el siguiente juego y festejó con un salto y el puño derecho bien apretado.
Con veinte años, Del Potro será el argentino más joven en jugar las semifinales del US Open. El primero en llegar a esta instancia fue Guillermo Vilas, quien lo logró en 1975 y en 1976, con 23 y 24 años, respectivamente. En 1977, el ex N° 2 del mundo conoció la gloria en Flushing Meadows al ganarle al estadounidense Jimmy Connors en el partido decisivo. El otro argentino que alcanzó las semis fue David Nalbandian, en 2003.


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