5 de diciembre 2012 - 00:00

“Dentro de lo clásico aún queda mucho por hacer”

Clásico de diciembre, el ballet «El Cascanueces» vuelve por tres funciones en la versión de Iñaki Urlezaga.
Clásico de diciembre, el ballet «El Cascanueces» vuelve por tres funciones en la versión de Iñaki Urlezaga.
Finalizando un año intenso en ballet y danza en Buenos Aires, el bailarín y coreógrafo Iñaki Urlezaga repondrá desde mañana en el Teatro Ópera Citi su versión del clásico «El Cascanueces», al frente de su compañía Ballet-Concierto, la Orquesta Académica de Buenos Aires dirigida por Carlos Calleja y el Coro Kennedy. Dialogamos con él:

Periodista: ¿Qué motivó esta reposición?

Iñaki Urlezaga: Me fijé un poco en lo que había en la cartelera, lo que había hecho el Colón, para no repetir, evalué lo que yo quería hacer, lo que le quedaba bien a mi compañía, y entre todos esos factores hay una estrategia que uno trata de mantener. Lo había hecho el año pasado, al Teatro Ópera y al público le gustó muchísimo y me pareció bueno repetirlo.

P.: ¿Qué características tiene su versión?

I.U.: Es muy clásica, muy «balletística». Clara es la misma intérprete que termina soñando con un príncipe y baila hasta el final, no he dividio el papel, tampoco es una versión aniñada si bien es infantil, sobre todo el primer acto hay muchos niños, el segundo acto termina como un ballet «a lo Petipa», que es lo que a mí me gusta ver en danza clásica. El papel es de una gran jerarquía física y muy exigente técnicamente, pero no tiene una transformación ni un trasfondo actoral importante.

P.: ¿Quiénes son sus referentes en este papel?

I.U.: Nureyev, que fue un gran artista e hizo su versión, Vasiliev, que es otro gran artista y que es un poco lo opuesto a mi versión, porque en la suya es un muñeco, así que son dos concepciones distintas. La versión de Nureyev también difiere, pero ambas me han servido a modo de inspiración y no de copia.

P.: ¿Y como coreógrafo?

I.U.: Petipa, Balanchine y Nureyev son tres grandes en el repertorio en general.

P.: ¿En el momento de crear piensa en sus propias potencialidades en el papel que le va a corresponder?

I.U.: No necesariamente. Busco el equilibrio, busco que el público obtenga el mejor espectáculo posible. Esta obra la hice para el Teatro Argentino de La Plata y la versión no iba a contar con mi presencia como bailarín. Pienso en la totalidad: eso le aporta más al espectáculo que mi simple participación.

P.: Usted ha incursionado con «Traviata» en la transformación de la ópera en ballet. ¿Es un intento de integrar públicos?

I.U.: Más que nada, de darle un nuevo impulso al ballet. No busco lo que pasa del lado del público: busco lo que pasa dentro del escenario y detrás, como artista mi idea es lograr que dentro de mi posibilidad que haya un recambio, que haya nuevas obras, nuevos personajes. No es verdad que todo esté hecho: siempre hay cosas por hacer. Y voy a seguir creando.

P.: ¿Por ejemplo?

I.U.: El año que viene voy a hacer una película en versión ballet, una película que habla de nuestra cultura. Por ahora no puedo revelar el nombre. Soy muy lento para los procesos creativos, todo se me desarrolla interiormente de una forma muy paulatina.

P.: ¿Piensa que aun falta hacer más para la llegada del ballet al público masivo?

I.U.: Sí, hay que seguir dando para que la gente logre terminar de entender. Es una cuestión de gustos, como la comida: a un chico hay que darle distintas cosas para que pruebe y vaya determinando qué le gusta y qué no, y ahí va a encontrar su gusto. Es exactamente lo mismo: la cultura entra por los ojos.

Entrevista de Margarita Pollini

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