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Denuncian violaciones a los derechos humanos
La crisis económica agravó la situación de indefensión de estas personas y «la represión siguió siendo la respuesta característica» de los Estados europeos a los problemas generados por la inmigración, denuncia AI en su informe anual sobre los derechos humanos en el mundo.
Se registraron «persistentes» violaciones de derechos humanos «asociadas a la interceptación, detención y expulsión de ciudadanos extranjeros, incluidas personas con derecho a recibir protección internacional», indica el documento.
«Bélgica, Dinamarca, Noruega, Países Bajos, Reino Unido y Suecia enviaron -recuerda AI- a solicitantes de asilo rechazados de regreso a Irak, a pesar de las recomendaciones de la ACNUR», la agencia de la ONU para los refugiados.
También Italia y Turquía devolvieron a personas «sin que hubieran tenido siquiera acceso a los sistemas de solicitud de asilo», agrega.
Sin embargo, AI recoge como positiva la medida de varios Estados europeos -Albania, Alemania, Bulgaria, Eslovaquia, España, Georgia, Letonia y Suiza- de aceptar a expresos de la cárcel de la base estadounidense de Guantánamo.
También se dieron pasos, «tímidos, pero significativos», hacia el reconocimiento del papel de gobiernos, como los de Polonia, Reino Unido e Italia, en los programas de entrega y detención secreta dirigidos por la CIA y la rendición de cuentas.
El año pasado, las fronteras terrestres de Grecia con Turquía fueron las que registraron «el grueso del movimiento migratorio hacia la Unión Europea», señala el texto.
Reducción
Mientras, la afluencia de personas «se redujo mucho en las rutas principales de años anteriores, que iban desde África occidental y Libia hasta las fronteras marítimas de España, Italia y Malta».
Según AI, este cambio en las rutas de emigrantes y solicitantes de asilo se produjo «en respuesta a los intentos de los Estados de frenar su afluencia por medio, por ejemplo, de políticas de intercepción en el mar, acuerdos de readmisión firmados con los países de origen y de tránsito y endurecimiento de los controles fronterizos».
De nuevo los gitanos fueron «blanco de la hostilidad social y de un discurso político xenófobo» y, recuerda AI, en países como Italia, Grecia, Francia, Rumania y Serbia seguían expuestos a sufrir desalojos forzosos, que «no hacían sino agravar su situación de pobreza y marginación».
Continuó siendo generalizada la violencia contra las mujeres y niñas en el ámbito familiar y sólo un reducido porcentaje denunció esos abusos, aunque se «vieron defraudadas por un sistema de apoyo y de justicia inadecuados e indiferentes», señala el informe.
Agencia EFE


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