La delegación estadounidense dijo que pese a la oposición del Gobierno cubano, Estados Unidos seguirá otorgando el status especial a inmigrantes cubanos que les permite permanecer si pisan territorio estadounidense, cuando ciudadanos de otros países son expulsados si llegan en circunstancias similares.
"Explicamos a Cuba que nuestro Gobierno está totalmente comprometido a mantener la Ley de Ajuste Cubano", vigente desde 1996, dijo el subsecretario adjunto para América del Sur y Cuba, Alex Lee, que lideró al contingente estadounidense en las charlas. Agregó, no obstante, que "la naturaleza productiva y colaborativa de la discusión prueba que, pese a las claras diferencias que persisten entre nuestros países, Estados Unidos y Cuba pueden encontrar oportunidades para avanzar en nuestros intereses mutuamente compartidos".
Por su parte, la jefa de la delegación cubana, Josefina Vidal, saludó el "constructivo" diálogo migratorio pero criticó la persistencia de la Ley de Ajuste.
"La parte cubana enfatizó que a pesar de las medidas tomadas, medidas eficaces, eficientes, por los servicios de ambos países, la persistencia de la política de Wa-shington, contradice la letra y el espíritu de los acuerdos migratorios", dijo la directora de Estados Unidos del Ministerio de Exteriores cubano. "Lo extraño es que solamente una nacionalidad en el mundo reciba un tratamiento preferente, un tratamiento excepcional que ningún otro ciudadano del mundo recibe", señaló y subrayó que esa política es el principal incentivo para la emigración ilegal.
"La parte cubana también señaló que no están siendo devueltos a Cuba todos los emigrantes ilegales cubanos interceptados en alta mar, lo cual es contrario a los acuerdos migratorios" de 1994 y 1995, detalló Vidal, quien reprochó el estímulo que las autoridades estadounidenses dan a la deserción de médicos cubanos.
Las "críticas" mutuas no opacaron, no obstante, el ambiente de "deshielo". Todo esto fue un anticipo de lo que podría pasar hoy cuando Vidal se reúna con Roberta Jacobson, secretaria del Departamento de Estado norteamericano para América Latina, con lo que se concretará el diálogo bilateral de más alto nivel en décadas.
Así, las tratativas continuarán hoy para discutir el restablecimiento de los vínculos diplomáticos y eventualmente la apertura total del comercio y de los viajes.
"Esperamos que la política de normalización nos ponga en una posición más fuerte para avanzar en nuestros intereses y nuestros valores", dijo ayer John Kerry, secretario de Estado norteamericano. La negociación requiere "consentimiento mutuo", afirmó.
Ayer, un funcionario de alto rango del Ministerio de Relaciones Exteriores cubano, bajo anonimato, hi-
zo una distinción entre la restauración de las relaciones diplomáticas y la cuestión más amplia de la normalización, que "es un proceso mucho más largo y complejo".
Se espera también que hoy ambas partes esbocen objetivos a largo plazo. Cuba buscará la derogación del embargo económico y pedirá ser eliminada de la lista de estados patrocinadores del terrorismo. EE.UU presionará por la situación de los derechos humanos.
Obama busca encaminar a su país hacia la eliminación de las sanciones económicas y el embargo que Washington ejerció por 53 años sobre la isla. "Estamos terminando con una política que fue bastante más allá de su fecha de caducidad. Cuando lo que haces no funciona por 50 años, es hora de probar algo nuevo", dijo el martes al Congreso en su discurso del Estado de la Unión.
| Agencias Reuters, AFP, EFE, ANSA y DPA |


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