Hasta el momento ninguna organización se había adjudicado un eventual atentado, pero el ministro de Aviación de Egipto, Sherif Fatih, evocó esa chance, en condicional y con prudencia, luego de que el presidente francés Francois Hollande afirmara que no podía excluirse "ninguna hipótesis".
Por su parte, los servicios de inteligencia rusos, al igual que fuentes estadounidenses, comenzaron a investigar la hipótesis de una bomba que explotó a bordo del avión, posiblemente accionada por un terrorista suicida, estiman. Sin embargo, desde la Casa Blanca pusieron paños fríos a la naturaleza de la tragedia, ya que el portavoz Josh Earnest afirmó que por ahora era "demasiado pronto" para decantarse por esa opción.
El Airbus A320 desapareció de los radares a las 2.45 horas en Egipto, poco después de entrar en el espacio aéreo de este país, y se precipitó a 280 kilómetros de la costa egipcia, donde comenzaron poco después y aún seguían las operaciones de rescate.
En esa zona, a unas 50 millas al sureste de la isla griega de Kárpatos, las fuerzas de rescate habían hallado trozos de plástico que se creía pertenecían al avión siniestrado, pero fue descartado horas después. Hasta ahora no había indicios claros del porqué de la caída de la aeronave, pero existe el antecedente del Airbus A321 de la compañía rusa MetroJet (Kogalymavia), que fue derribado con 224 personas a bordo por la rama egipcia del grupo terrorista Estado Islámico (EI) el pasado octubre.
Los últimos incidentes aéreos en los que Egipto o su aerolínea nacional pusieron en duda las medidas de seguridad en los aeropuertos del país, así como la fiabilidad de la compañía aérea, que no es considerada poco segura y no está en la "lista negra" de la Unión Europea.
En ese sentido, las autoridades de aviación aseguraron que el Airbus A320 se había fabricado en 2003 y desde su entrada en servicio había acumulado unas 48.000 horas de vuelo, y que los aviones cumplen con todos los requisitos de seguridad y son sometidos a controles periódicos.
Por cierto, los movimientos del avión en las 24 horas anteriores a su desaparición no fueron tranquilizadores. De acuerdo con el sitio especializado FlightRadar24, el 18 de mayo dejó Asmara, Eritrea, para retornar a El Cairo. Después hizo un vuelo entre el Cairo y Túnez y retornó a la capital egipcia. Finalmente partió hacia París. Los expertos subrayaron que el recorrido se produjo entre capitales donde el riesgo del terrorismo es altísimo y las posibilidades de fallas de la seguridad podrían ser más de una. Además, tiene relación con los puntos calientes del terrorismo: París y Egipto. Y tampoco se descartaba que el objetivo haya sido una persona en particular.
Entre los pasajeros, los más conocidos eran Ahmed Helal, egipcio, director de Procter & Gamble en las plantas industriales de Amiens; la cuñada del número dos de la embajada egipcia en París, Shar al-Kahwaga, empleada de la embajada saudita en El Cairo. Y tal vez alguien más cuyos datos aún no fueron revelados.
A la espera de que se conozcan más detalles sobre las causas del accidente, los familiares de los ocupantes del avión -56 pasajeros, siete tripulantes y tres agentes de seguridad- esperan respuestas sobre el destino de sus seres queridos. La mayoría de los desaparecidos son egipcios, 30 en total, pero también volaban a bordo del avión siniestrado 15 franceses, y los familiares de algunos de ellos han sido llevados a Egipto en un vuelo de EgyptAir desde París esta misma tarde.
| Agencias EFE, ANSA, AFP, DPA y Reuters, y Ámbito Financiero |



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