- ámbito
- Edición Impresa
Descargas en lugar de “rockolas”
Esta «lunchonette» del siglo XXI costó unos u$s 3 millones, incluyendo el desarrollo de las «music stations» -que estuvo a cargo del ingeniero local Rubén Benayón- y del software con el que operan.
«Apuntamos a un público de más de treinta años, al que no le gusta o le resulta difícil bajarse música desde la PC de su casa, y además quiere hacerlo legal. Nosotros le ofrecemos, además, la mejor calidad y bajar un tema en ocho segundos. Así, mientras toma un café o come algo, o se va al cine, puede dejarnos una lista de canciones y retirarlas cuando termina su colación o regresa», explica Zocco.
La empresaria es responsable también de 10tango.com, un portal de tango lanzado en Japón en sociedad con NEC, y del site bajamusica.com, que se combina con el Star Café: un «socio» de uno lo es del otro, y puede bajar música desde ambos. «El precio promedio es de $ 2 por tema; sabemos que entre pagar eso y no pagar nada, muchos elegirán lo segundo, pero no son nuestro público», asegura Zocco. «De todos modos, el precio lo fija la discográfica».
El café/portal tiene acuerdos con los cuatro sellos más grandes del mundo, todos los locales y algunas de las principales disqueras independientes. «Si está digitalizado, lo tenemos en el catálogo», asegura Benayón.
Sin embargo, el negocio de la música ya no es lo que era en los tiempos de las «rockolas»: «Sin sponsors externos, no hay rentabilidad posible. Se aplica a nuestro rubro tanto como a los recitales en vivo: la recaudación de boletería no alcanza ni para los gastos; los conciertos se financian con el aporte de los patrocinadores», admite la emprendedora. Por eso en Star Café se asociaron con el Banco Macro, Personal, Heineken y Dell.
La otra esperanza de Zocco es que en la Argentina se imponga lo que pasa en mercados más desarrollados. «En EE.UU. la gente no tiene problemas: le gusta un tema, se lo baja en iTunes y paga lo que tiene que pagar. En Francia, el Gobierno elevó la piratería a la categoría de delito contra la propiedad. Sabemos que, más tarde o más temprano, eso llegará a la Argentina».


Dejá tu comentario