- ámbito
- Edición Impresa
Descongelan más tarifas (es en el peor momento)
Néstor Kirchner
Están pendientes, además, los incrementos anunciados en setiembre para las transportadoras de gas (del Sur y del Norte) y para la gran mayoría de las distribuidoras que llegan a los domicilios de los usuarios, porque hasta ahora los ajustes sólo se aplicaron en el área de Gas Natural Buenos Aires Norte.
Subas en gas
También falta reglamentar otra suba anunciada para los productores de gas, de modo que los tres segmentos que constituyen la tarifa (gas en boca de pozo, transporte y distribución) tendrán adecuaciones que impactarán sobre el valor final a pagar.
En algunos casos (TGS, MetroGas, por ejemplo), los aumentos están demorados porque todavía falta instrumentar los fondos fiduciarios en los que deberán depositarse los ingresos que resulten de los nuevos valores.
Esto es así porque se trata de empresas que no pudieron acordar con la unidad de renegociación de contratos, porque los accionistas no aceptaron renunciar a litigar contra el Estado en tribunales internacionales por el cambio en las reglas de juego con la Ley de Emergencia de 2002.
Pendiente, cuando baje el riesgo de cortes de luz por el calor, está también la revisión tarifaria integral de las distribuidoras eléctricas Edenor, Edesur y Edelap. Y posiblemente también otra suba en el precio mayorista de la energía (que perciben las generadoras) para aliviar los desembolsos que debe hacer el Estado para garantizar el funcionamiento de Cammesa, la empresa mixta que controla el despacho eléctrico.
De este modo, se da la paradoja de que el Gobierno de Néstor Kirchner sobre todo y luego el de su esposa pusieron freno a los aumentos de tarifas por razones políticas mientras la actividad y el empleo crecían, y ahora se deben poner en práctica en un momento en que el poder adquisitivo caerá por menor actividad y mayor desempleo.
Con las subas a aplicar, además, se reducirá aún más la capacidad de compra de las capas de ingresos medios y bajos, a las que precisamente se quiere alentar a consumir con los planes para comprar autos o heladeras.
Los aumentos de tarifas son, en algunos
casos, inevitables para que las empresas no caigan en default respecto de sus compromisos reestructurados entre 2003 y 2005 debido a
las deudas en dólares contraídas en la época de la convertibilidad.
No parece casual que un día después de intervenir TGN por falta de pago a sus acreedores externos, el Gobierno dispusiera un fenomenal aumento en los peajes. En medios financieros se especulaba que las concesionarias de los accesos, controladas en su mayoría por empresas españolas, iban ser las próximas en entrar en default.
Dudas
Hay, además, razones para dudar de que las subas de tarifas puedan reflejarse en el contexto actual en mejoras en la prestación de los servicios. Es decir, aunque siempre es criticable que se cobre una obra vial antes de que esté terminada, ahora lo que se teme es que sea muy difícil concretar los emprendimientos por falta de crédito externo e interno y por las altas tasas de interés.
Por otra parte, los ingresos de la recaudación en el caso de trenes y subterráneos no garantizan obras nuevas, porque los concesionarios sólo se dedican al mantenimiento de lo que hay y todo lo nuevo depende de la disponibilidad fiscal.
Tampoco los incrementos en los pasajes permitirían una baja efectiva de los subsidios. Por lo menos se mantendrán las subvenciones existentes, incluyendo el litro de gas a alrededor de $ 0,50 por litro, y lo más que puede lograrse es que no suban.
Por otra parte, en el caso de empresas eléctricas y gasíferas, puede suceder que los aumentos de tarifas para hogares sólo terminen compensando la caída de recursos por menor consumo de plantas industriales y comercios.
Otro costado para mirar el tema es el del llamado afán reestatizador del Gobierno, y desde ahí surgen interrogantes. El Ejecutivo, que quería entrar en TGN a mediados de 2008 a través de ENARSA, ¿reestatizaría esta empresa por convencimiento político o porque ya perdió interés para los accionistas con tarifas congeladas, imposibilidad de exportar y fracaso del proyecto del gasoducto del nordeste desde Bolivia, con el que ampliaría sus operaciones?
Iniciativas de reestatización de empresas con fuertes deudas con bancos internacionales y nacionales, y con la ANSES, que heredó tenencias de obligaciones y acciones de las AFJP, pueden terminar con una nacionalización de deudas privadas, repitiendo experiencias ya conocidas en el país, de las cuales la más reciente es la de Aerolíneas Argentinas.
De todas formas, el fisco no tiene tantos dólares como para afrontar sus propios vencimientos y las deudas de terceros, por lo que, en una perspectiva moderada, sólo pueden imaginarse casos aislados de que eso ocurra.


Dejá tu comentario