• Destacan que persistirán los problemas de fondo de la economía. La historia muestra que no concluye bien
Aldo Abram, Marina Dal Poggetto, Gabriel Rubinstein
Los especialistas no albergan grandes esperanzas sobre el impacto de un desdoblamiento cambiario, sobre todo en términos del drenaje de reservas. Si sólo se va por el dólar turista, el alivio será transitorio. Lo que sí provocará el doble mercado es una explosión del lobby exportador y financiero. Porque todos querrán pasar sus operaciones por el mercado con tipo de cambio más alto que el oficial. El problema de fondo persistirá porque no hay impacto sobre el tipo de cambio real, o sea, el atraso cambiario sigue deteriorando la competitividad. Las experiencias históricas muestran que nunca terminaron bien estos ensayos, sino que se aceleraron las devaluaciones.
Aldo Abram (Fundación Libertad y Progreso)
Una posibilidad es que legalicen el mercado cambiario informal ("blue") y por ahí manden las operaciones de turismo, tarjetas de crédito, algunas importaciones de lujo y algunas operaciones financieras. O sea, crear un mercado libre del dólar. A esta opción le veo baja probabilidad. Pero tiene dos ventajas. Por un lado, podría usarse el mercado para hacer legal la compra de dólares en casas de cambio y además dinamizar el mercado inmobiliario. Y por otro, permitiría un alivio en la pérdida de reservas del Banco Central, claro que inicialmente.
Otra alternativa de desdoblamiento sería un mercado con tipo de cambio controlado para quienes viajen al exterior, consuman en el exterior y para algunos bienes de lujo importados. Sería un tipo de cambio controlado por el BCRA para la compraventa, por ejemplo a $ 8 más el recargo del 20%. Esto tendría un menor impacto sobre la pérdida de reservas que la otra alternativa ni tendría efecto positivo sobre el mercado inmobiliario. El alivio será transitorio, nada resuelve ni la pérdida de reservas ni el estancamiento del mercado inmobiliario; el mal de fondo de tener un mercado cambiario controlado por el BCRA permanece, y con ello el tener un tipo de cambio real no competitivo.
Marina Dal Poggetto (Estudio Bein y asoc.)
Creo que el desdoblamiento tiene problemas. Para empezar hay que ver qué tipo de desdoblamiento se implementa. Si sólo se trata de poner un dólar turista, eso ayudará a corregir el desequilibrio del sector y nada más.
Poner un tipo de cambio oficial más alto impactará sobre la demanda de dólares, desacelerándola, pero no está claro su efecto sobre la oferta. Es más, el desdoblamiento así podría acelerar los tiempos.
El atraso cambiario tiene dos problemas: uno, la escasez de divisas, y otro, la competitividad. Poner un dólar financiero puede resolver el tema de la escasez, pero no soluciona el problema de la competitividad. Comenzará así una presión de los exportadores por acceder a un tipo de cambio más alto. Esto puede terminar como una devaluación en cuotas, ya que el Gobierno reconoce un tipo de cambio más alto.
Los efectos sobre la demanda de divisas son positivos, aunque sea transitoriamente, pero a priori cómo reaccionará la oferta es un interrogante. Nada garantiza que se acelere la liquidación de la cosecha retenida, por ejemplo.
Gabriel Rubinstein (exrepresentante de Economía en el BCRA)
Sería mejor que lo que hay ahora. Si sólo se trata de un dólar turista, eso ayudará al corregir el déficit del sector a costa de que el mayor consumo doméstico generará más inflación.
Si además implementan un dólar financiero, ahí podría haber ingreso de capitales financieros apostando al futuro. Es decir, sería una apuesta a un Gobierno que dura dos años, entonces traen dólares, por ejemplo, a $ 10. Podrían canalizar deudas por el financiero en lugar de por el tipo de cambio oficial; así habría incentivos para ingresar divisas del exterior. Si hubiera habido esta opción, la minera Vale no se hubiera ido, porque podría haber liquidado sus divisas en el mercado desdoblado.
Si se pueden vender dólares a un tipo de cambio financiero (más alto que el oficial), eso ayuda al mercado inmobiliario y a las inversiones; son dólares que ingresarían apuntando al futuro del fin del Gobierno kirchnerista. Es más, el Gobierno se puede beneficiar paradójicamente de su debilidad y así transitar mejor hasta 2015. Claro que un doble mercado generará un mayor lobby por pasar cada vez más operaciones por el mercado financiero. El agro se verá en una encrucijada porque además de cobrar al tipo de cambio oficial sufre retenciones; el lobby exportador se intensificará. Un desdoblamiento con tal brecha cambiaria tiene sus problemas; fue un error del Gobierno haber llegado a esta ssituación.
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