No era una fecha en la que el contexto ayudara, tampoco se provenía de datos alentadores en los dos primeros días; todo estaba dado como para ver al Merval solamente teniendo que luchar para no perforar una barrera muy representativa como era la de los 3.000 puntos. Significaba, además, la salida del recinto local hasta el lunes próximo y culminar con una corta cuenta semanal volviendo a mostrar deterioro. Lo de afuera trajo consigo un mensaje de la Fed donde ya anticipan los tiempos para sostener la política actual y tal señal se llevó puestos los ánimos de Wall Street, donde el Dow Jones, acusando una baja del 1,35% y con reflejo en todos los de Europa, mostró irse curando en salud. Después, la triste realidad del Bovespa, que multiplicó la pérdida hasta más de un 3%, quedando el Merval un terreno "minado" para su desarrollo.
Tuvo un leve retroceso, hasta el mínimo de 3.041 puntos, pero ensayó una suba que lo elevó a 3.095 unidades y, de última, suavizarlo a los 3.070 que le otorgó un bienvenido 0,75% de repunte. Las líderes pudieron mostrar mayoría de aumentos, que no se veía hace bastante ruedas, acumulando diferencias generales de 32 alzas, por 18 plazas en baja, haciendo total de negocios en los $ 45 millones, cerrando afluentes de oferta, con un despuntar tímido de la demanda, pero que resultó útil para controlar el derrape consecutivo. El corto trayecto de la semana local dejó caída del 0,95%, en igual lapso el Dow bajó un 0,45% y el Bovespa perdió el 2,40%.
Ahora, lamer las heridas, ver qué sucede en el exterior, y el lunes será otro día. La Bolsa respiró.
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