17 de enero 2011 - 00:00

Determinan necesidades de billetes en 2011

La reorganización que encaró el BCRA en el área de medios de pago, tras el escándalo desatado por la falta de efectivo, además de descargar responsabilidades en la línea, apunta a dos tareas principales. En primer lugar, determinar cuántos billetes harán falta durante 2011. Y lo segundo, elegir dónde se imprimirán, sobre todo en caso de que la Casa de Moneda no dé abasto con la fabricación. Altas fuentes del BCRA explicaron que ya se encuentra en pleno análisis el cálculo de cuántos billetes nuevos deberán emitirse durante este año. La cantidad depende de dos variables: el aumento previsto en la circulación de dinero (algo que surge del programa monetario aprobado a fin de año por el directorio de la autoridad monetaria) y la necesidad de reemplazar los billetes que se van deteriorando. Este último punto también es sensible, ya que en estos últimos meses no se cambiaron los billetes de $ 100 en mal estado por el faltante de «cash».

Los números que se barajan para este año en cuanto al crecimiento de los agregados monetarios son impresionantes. El M2 (es decir el circulante más los depósitos a la vista) crecería, según el escenario elaborado por el BCRA, más de $ 70.000 millones de pesos a lo largo de 2011. Es un aumento del 29% en relación con el cierre de diciembre de 2010, desde $ 250.000 hasta los $ 322.000 millones. Por supuesto que no todo se transforma en billetes, pero sí un porcentaje que debe determinar la autoridad monetaria.

El objetivo es no volver a sufrir los problemas que se presentaron en el último trimestre de 2010 y principios de este año, porque la cantidad de billetes que se sumaron a la economía no alcanzó para cubrir el aumento de la demanda del público.

En forma paralela, las medidas de bancarización que impulsa el BCRA buscan que esa demanda de dinero se canalice en la utilización de medios de pago electrónicos (como tarjetas, transferencias o cheques de pago diferido) en vez de mayor demanda de efectivo. Pero aun cuando se tenga éxito en la estrategia, la «migración» se produce lentamente.

Una vez que se llegue a la necesidad de efectivo que se necesita crear para este año, el Central analizará cómo se crearán esos billetes. La opción uno es que se encargue de esta tarea la Casa de Moneda. El año pasado estaba prevista una inversión de $ 570 millones para que la entidad ampliara su capacidad de producción, pero finalmente nunca se llevó adelante. En realidad, el Gobierno había negociado la compra «llave en mano» de una planta de Ciccone Calcográfica, pero la operación se cayó por una deuda que reclamaba la AFIP.

En paralelo, se acuñarán monedas de $ 2, que reemplazarán gradualmente a los billetes de esa denominación en circulación. Pero se sigue sin tomar la que sería la medida más lógica, que es la creación de billetes de más alta circulación, por ejemplo de $ 200. Sin embargo, el Gobierno se niega a una decisión de estas características porque sería reconocer la existencia de la inflación.

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