Los inversores compraron deuda brasileña por u$s 6.000 millones mensuales desde que las autoridades quitaron algunos controles de capital en junio y la Reserva Federal sugirió que demoraría más que lo previsto en recortar su programa de compra de bonos del Tesoro, que desde hace años estimula la demanda por los activos de mercados emergentes.
Ese apetito debería moderarse en los próximos meses, pero continuará a un ritmo sólido pese al reciente debilitamiento de la moneda, al deterioro de las cuentas fiscales, y a los riesgos de que las agencias calificadoras rebajen la nota de la deuda soberana de Brasil.
Cortando una tendencia de los últimos años, en los que el ministro de Hacienda Guido Mantega creó controles de capital para evitar que el flujo de ingreso de dinero creara distorsiones en la economía, las autoridades están ahora dando la bienvenida al capital extranjero para suavizar el debilitamiento del real.
E incluso cuando la Fed comience a recortar su programa de estímulos, analistas e inversores piensan que Brasil podría evitar una reversión de flujos de capital puesto que ofrece uno de los mayores retornos entre los emisores de deuda con grado de inversión.
"No estoy particularmente preocupado por tener una posición en Brasil. Los rendimientos de los bonos son altos, tanto en términos históricos como en comparación con otros países en mercados emergentes", dijo Jan Dehn, jefe de investigaciones de Ashmore, que administra una cartera de unos u$s 78.500 millones en mercados emergentes.
Mientras otras naciones emergentes como México han estado aflojando su política monetaria, Brasil subió su tasa referencial Selic en 2,25 puntos porcentuales desde abril hasta su nivel actual de 9,5 por ciento.
La tasa podría llegar a los dos dígitos a fines de este mes, como parte de los esfuerzos del banco central por contener una inflación que está cerca del techo de la meta de un 6,5 por ciento.
Las recientes caídas de los valores en los mercados brasileños, dijo Dehn, generalmente causadas por las ventas de fondos de cobertura e inversores locales pesimistas, suelen ser una oportunidad para que compren los inversores institucionales.
| Agencia Reuters |


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