20 de octubre 2009 - 00:17

Di Tella: “Gobierno ahuyenta confianza de manera insólita”

• «Debe de haber alguna razón por la que hacen cosas raras. Los problemas argentinos son autoinfligidos», agregó

«El Premio Nobel exacerba la fantasía de que los economistas tenemos un estatus que en verdad no tenemos», sostuvo Rafael Di Tella.
«El Premio Nobel exacerba la fantasía de que los economistas tenemos un estatus que en verdad no tenemos», sostuvo Rafael Di Tella.
Para el economista Rafael Di Tella, «los problemas argentinos no tienen nada que ver con la crisis macro, sino que son casi todos autoinfligidos». En una entrevista con este diario, Di Tella analizó el impacto del contexto actual en el estudio de la economía, y criticó el otorgamiento del Premio Nobel. «Exacerba la fantasía de que los economistas tenemos un estatus que en verdad no tenemos», sentenció.

Di Tella (hijo del ex canciller Guido Di Tella) es profesor en Harvard, razón por la cual pasa algunos meses del año en Boston y otros en Buenos Aires. Apasionado por la economía, realiza estudios que no son los habituales en esta ciencia. Por ejemplo, actualmente trabaja en un paper sobre «enojos y regulación», y en otro sobre monitoreo electrónico de presos.

Periodista: ¿Cómo incidió la actual crisis en el progreso de la economía?

Rafael Di Tella
: Acentuó la crisis en la economía, cambió completamente el eje y el centro de la macroeconomía. Además, se vuelven a poner de moda los modelos menos tecnológicos. No estaba habiendo grandes contribuciones a cómo se elaboraba la macroeconomía; ahora se volvió nuevamente a enfocarla en temas de actualidad, en versiones más sentimentales, por decirlo de alguna manera.

P.: ¿Provoca una nueva base para el estudio económico?

R.D.T.:
Creo que sí, y va a ser buenísimo porque la macro que viene va a ser más cercana a la keynesiana, que nos interesa a los países pobres que tenemos crisis de confianza más recurrentes. En el medio se hicieron importantes aportes, por ejemplo, en temas relacionados con la credibilidad, dentro de la macro alternativa.

P.: ¿Sabemos algo de credibilidad en la Argentina?

R.D.T.:
Los problemas argentinos no tienen nada que ver con estas crisis macro. Son casi todos autoinfligidos. Por supuesto que hay momentos en los que tenemos mejores precios relativos que otros, pero igual, a la gente le gusta intelectualizar la discusión. Le gusta contar que el problema era la «sobrevaluación cambiaria en los 90». Puede ser que tengan razón. Pero se vuelve medio tonto decir que hay sobrevaluación. Si el vicepresidente renuncia y se parte la coalición gobernante, se cae cualquier sistema de tipo de cambio fijo. Es como decir: «Hablemos de cosas complicadas porque suena más importante que hablar de cosas fáciles». A veces es muy simple lo que nos ocurre. Los problemas políticos y de sentimientos son la esencia de la macro.

P.: ¿Cuáles son estos problemas autoinfligidos?

R.D.T.:
Hay un Gobierno que tiene una capacidad para ahuyentar la confianza que es insólita. Si uno piensa a largo plazo y se pregunta qué es necesario hacer para que haya salarios más altos, la respuesta es que la gente que trabaja lo haga con más capital, así aumenta la productividad de los trabajadores. Entonces tiene que haber muchísima más inversión. Pero si todo el tiempo se está haciendo añicos la inversión que hay, la gente consigue salarios más bajos y los que tienen capital tienen retornos altísimos. Es un problema central.

P.: Pero no es fácil aumentar la inversión...

R.D.T.:
Primero hace falta tener un Gobierno que no esté mal de la cabeza. Y eso no es fácil. Por supuesto que si sos amigo te puede ir bien, pero eso no es un plan de negocios muy sustentable para ningún empresario. Yo no lo puedo explicar, seguramente un politólogo lo entiende mejor. Debe de haber alguna razón por la que hacen cosas que son obviamente raras, como lo de (Guillermo) Moreno, lo del INDEC; es una payasada tras otra. Es muy patotero, es muy desagradable a nivel personal estar involucrado con gente así. Para un economista es como una persona que se está martillando los dedos, no se puede entender. Quizá un politólogo o un psicólogo lo comprendan mejor.

P.: ¿Qué piensa de los ganadores del Nobel en economía?

R.D.T.:
Exacerba la fantasía de que los economistas tenemos un estatus que no tenemos. La economía tiene bastante poder predictivo en algunas áreas, pero no en otras. Si comparamos qué aprendió la sociedad con el trabajo del último Nobel de química, hay una cosa bastante concreta. En cambio, si pensamos en relación con la economía, lo es muchísimo menos. No digo que no haya progreso en la economía, pero éste es más lento. Desde ahí que se piense que estamos listos para empezar a pontificar a diestra y siniestra, sobre todo cuando tiene tantas consecuencias políticas e ideológicas. Eso es lo que más me molesta.

P.: Pero no es un problema del que gane el Premio Nobel, sino del lugar que se le da. En algún punto incentiva la investigación...

R.D.T.:
No, no es así. Pero hay mucho más de construcción social sobre el lugar donde está puesta la autoridad, que de incentivo para la investigación.

Entrevista de María Iglesia

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