28 de mayo 2009 - 00:00

Diálogos

Julio Cobos
Julio Cobos
Los códigos de Cobos
Jugoso, como siempre, el diálogo que provocó Mirtha Legrand entre Daniel Scioli y Julio Cobos. El pretexto del almuerzo fue presentar el libro de Nelson Castro sobre los vicepresidentes, pero el cruce entre los dos vices de la era Kirchner superó eso. Lo más interesante es el testimonio que dio Cobos sobre cómo se entendía por señas con los senadores en la madrugada de la votación de la 125. Veamos parte de ese diálogo imperdible de ayer con Mirtha.

Pregunta: ¿Usted volvió a hablar o no con la Presidenta?

Julio Cobos: No, no, la última vez que hablé fue cuando falleció el Dr. Alfonsín, que yo estaba a cargo. La llamé en principio para ver si ella venía, si iba a adelantar el viaje. Me dijo que estaba justo con el G-20. Pero bueno, le transmití a los familiares. Ella después se comunicó personalmente con Ricardo Alfonsín para transmitirle sus condolencias.

P.: La entrevista suya después de su posición cuando va a Casa de Gobierno fue dura.

J.C.: Sí, dura, bueno.

P.: Lo retó.

J.C.: No, no es que me retó, o sea, digamos que el ánimo no estaba.

P.: Pero siempre lo tuteaba y le dijo, siéntese señor; así lo comentan, ¿no?

J.C.: Ah, sí, sí, sí, después yo le dije, un poquitito de agua, ¿por qué no?

P.: ¿Por qué lo aplauden tanto?, a ver, cuénteme.

J.C.: No, yo creo que el reconocimiento que por ahí hace la gente es por lo que estaba viviendo. Realmente a mí me conocieron, o sea, me prestaron atención en ese día fundamentalmente porque el país estaba mal, estaba crispado, no entendía la ciudadanía por qué, si habiendo estado tan bien, que es lo que me decían a mí los intendentes, bueno, la gente, el conflicto se prolongó, y fue innecesario para muchos. Bueno, yo entendí que era la forma de desactivar y evitar derramamiento de sangre.

P.: ¿Cree que se hubiera llegado a eso?

J.C.: En el primer encuentro que hacen hubo palos y todo, estuvo D'Elía, y bueno, gente del campo también, todos los enfrentamientos.

P.: ¿Y por qué pedía usted un cuarto intermedio?

J.C.: Pedí un cuarto intermedio porque había varios proyectos del justicialismo, del Frente para la Victoria con quien hoy es vicepresidente de la Cámara, que asumió el ex gobernador Marín, de La Pampa, y todos los ex gobernadores tenían una postura similar, por la responsabilidad de administrar una provincia y defender las economías provinciales. Y bueno, había varios proyectos, 5, y yo sabía que tocando algunas cosas se podía consensuar un proyecto, entonces pedí; pero en esto ni el oficialismo ni la oposición aceptaron, porque si la oposición hubiera dicho que sí al cuarto intermedio, yo votaba favorablemente el cuarto intermedio y a lo mejor la historia hubiera sido distinta y hoy a lo mejor el conflicto del campo estaría resuelto.

P.: Pero no se ha resuelto definitivamente.

J.C.: No, para nada.

P.: ¿Y por qué tardó tanto en decir que su voto era negativo?

J.C.: Porque había una estrategia, una estrategia.

P.: Qué largo fue, qué largo.

J.C.: A ver, yo le cuento. Mire, estaba con José Pampuro, y él me dice, bueno Julio, yo voy a tratar; yo había hablado con Alberto Fernández, ya le había transmitido cuál era mi opinión, pero yo le decía, den el cuarto intermedio, es más, no lo pido yo, que lo pida Pichetto, que diga que la Presidenta considera que está el país dividido, que está todo muy tensionado, que nos tomamos una semana o un día para ver, que llame la gente del campo, acercarnos, vemos las diferencias.

P.: Tenía que ser inmediato.

J.C.: Bueno, entonces me dijeron que no, que no, bueno, y entonces Pepe, cuando ya entro, me dice: «Julio, estirá, estirá, que yo voy a hablar con el bloque». Entonces yo hablaba y lo miraba a él y él me hacía señas.

P.: Ah, es por eso que estiraba, ah. (Risas.)

J.C.: Bueno, él me hacía así, siempre, tenemos códigos. Hay que estar atento, mirando, uno entiende la seña. Entonces cuando me hizo así entonces, bueno, ahí aceleré, por eso él me decía: «Estirá, estirá», eso fue.

P.: ¿Y le dicen traidor a veces?

J.C.: Sí, sí, varias veces me lo han dicho.

P.: ¿Usted se siente un traidor?

J.C.: No, no, no, yo creo que voté de acuerdo a mis convicciones, mi conciencia, con interés supremo, en ese caso era preservar la paz social en la Argentina.

P.: ¿Es verdad que cuando salió de su despacho lo aplaudieron todos los empleados del Congreso?

J.C.: Sí, sí, así es.

P.: ¿Y por qué siendo radical usted aceptó ser vicepresidente del kirchnerismo?

J.C.: Porque lo decidimos, no fue una decisión sólo personal, se decidió con 4 gobernadores más, con muchos intendentes. Bueno, creyendo que uno podría aportar, como bien lo hablamos en aquella anterioridad con el ex presidente, con Alberto Fernández, que podíamos aportar una visión complementaria, hablamos de más institucionalidad, hablamos de muchas cosas.

P.: Daniel, ¿cómo hubieras reaccionado si se te presentaba la misma situación que al ingeniero Cobos?

Daniel Scioli: Hubiese acompañado al Ejecutivo, sí, creo que hace a la naturaleza del cargo y creo, aparte, que objetivamente ese proyecto, por lo menos en el caso de la provincia, les daba reintegros a los fletes, a los productores, segmentaba las retenciones y hubiesen estado pagando mucho menos; quiere decir que objetivamente hubiesen estado mejor, y aparte considero que hace a la naturaleza, uno puede tener distintos puntos de vista, podrá tener desencuentros, discusiones, como yo también las tuve, pero a la hora de decisiones así que son fundamentales para el Ejecutivo entiendo que hay que acompañar, de hecho había pocos casos en el mundo, antecedentes que se han dado de estas características.

P.: ¿Con esto nos estás queriendo decir que no actuó correctamente?

D.S.: No, no, yo no califico, usted puede ver, compartimos el almuerzo y el respeto que nos tenemos desde lo institucional y en lo personal; estoy dando mi opinión, como también dije públicamente que era una elección atípica porque cuando a Julio lo veía haciendo algunos movimientos de construcciones, de alternativas opositoras al Gobierno donde pertenece, generaba una situación de tensión. Bueno, ése es mi punto de vista, y yo trabajé como vicepresidente sirviendo a mi país y al presidente que me acompañó en su momento, con la mayor paciencia del mundo, aguantando, bueno, distintas alternativas y circunstancias, pero entendiendo que desde ese lugar yo tenía que ser lo más comprensivo posible.

P.: Pero usted, Cobos, tiene que hablar más, es muy quedado usted, tiene que hablar más, tiene que imponer sus ideas. Mire, es lo que quiere la gente.

J.C.: Entonces no tendría la prudencia que dice Daniel o la paciencia y todas estas cosas.

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