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Diálogos en Wall Street
El especialista en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko, de la película «Wall Street», de Oliver Stone (quien sigue los preparativos para la segunda parte), analiza la robustez de la recuperación económica en Estados Unidos, aunque advierte sobre el impacto de los planes de estímulo en los últimos datos difundidos. Considera lógico el mantenimiento de Bernanke en la Fed, porque aún no terminó la tarea de rescate.
Gordon Gekko: No pase por alto que hay efectos potentes que obran por única vez. El éxito del plan canje de vehículos explica el salto de la demanda de bienes durables. Y el programa ya se agotó.
P.: Pero fue ampliado.
G.G.: Ya consumió la totalidad de los recursos disponibles. Los mil millones de dólares de subsidios asignados en su versión original y los dos mil millones de dólares adicionales que aportó la ampliación. Fue un gran espaldarazo para las ventas, pero no se repetirá. Además, por supuesto, de instalar un vacío hacia el futuro dado que el plan adelantó muchísimas transacciones que se iban a concretar igual, pero estaban planificadas para más adelante. Si uno depura el informe de bienes durables del impacto automotor, lo que observa es un incremento del 0,8%. Es un dato muy positivo, no lo discuto, pero pertenece a otra escala de reacción.
P.: De acuerdo. Pero las sorpresas apuntan todas en una misma dirección. Su patrón es uniforme: son siempre favorables. En consecuencia, la recuperación no parece una expresión de deseos ni un mero espejismo.
G.G.: Desde ya. Es un fenómeno concreto, tangible.
P.: Y muy vigoroso en su naturaleza. No se rige por medias tintas. Los números que brotan día a día son llamativamente robustos.
G.G.: En efecto. Y no acontece únicamente en EE.UU. Es una mejoría que barre, a unos más y a otros menos, a todos los países. Y que, por la vía de la realimentación recíproca, se aceleró en las últimas semanas de manera apreciable.
P.: Cuando se terminen de recopilar las cifras del tercer trimestre, ¿no van a causar asombro? Uno advierte el molde de una recuperación vibrante.
G.G.: Promete ser un rebote muy potente. Pero déjeme volver al punto de partida. Detrás de las cifras más espectaculares, cuando usted hurga el detalle, lo que encuentra -casi sin excepción- es la acción de estímulos ad hoc. Y si los examina verá que -en el anverso- llevan fecha cierta de expiración. Ocurre con los planes canje de un sinnúmero de países. En EE.UU., el crédito fiscal para la compra de la primera vivienda es otro ejemplo pertinente.
P.: Son ocho mil dólares por vivienda.
G.G.: Ése es el tope má
P.: ¿Hasta cuándo se podrá aprovechar el régimen?
G.G.: La compra debe cerrarse antes del 1 de diciembre. A los efectos prácticos, la decisión no debería postergarse más allá de principios de noviembre. Y si los compradores piensan que los precios de las casas hicieron piso, entonces van a apresurar las operaciones.
P.: ¿Piensa que ya terminó la debacle de los precios?
G.G.: Hay tres fuentes distintas -FHFA, Case-Shiller y los informes de los North American Realtors (NAR)- que detectan un repunte en sus mediciones recientes. Si no fuese por la estacionalidad, que pudiera estar metiendo la cola, la respuesta debería ser afirmativa.
P.: Otra sorpresa.
G.G.: Notable.
P.: En definitiva, lo que me quiere decir es que, en el tercer trimestre, el rebote de la economía va a ser mucho más fuerte que la verdadera pujanza de la recuperación.
G.G.: Eso pienso. Pero llevará más de un trimestre desenredar la madeja. Como ya le apunté, muchas iniciativas de aliento tienen previsto un final próximo. Pero, en su conjunto, los paquetes de estímulo recién están desplegando sus alas. Sus efectos serán muy poderosos a lo largo de todo 2010.
P.: Entonces la mejoría no tiene por qué ser una estrella fugaz.
G.G.: Está en lo cierto. En EE.UU., la ley ARRA -tal el nombre oficial- autoriza un aumento del gasto público por 581 mil millones de dólares (y recortes de impuestos por 212 mil millones). Hoy por hoy, sólo se desembolsaron 81 mil millones y hay 131 mil millones en proceso.
P.: La tajada mayor no se tocó. Permanece intacta.
G.G.: Así es. Hay 377 mil millones de dólares de gasto que todavía no tienen ni siquiera un principio de ejecución. En el papel, hablando en términos de estímulo total, se prevé un impacto de 400 mil millones de dólares el año próximo.
P.: Con la economía conectada a semejante respirador, será difícil distinguir entre un rebote artificial y una recuperación genuina y sostenible.
G.G.: Pero no imposible. Se puede crecer a tasas altas, como sucederá en el tercer trimestre, en simultáneo con destrucción del crédito al sector privado. Eso es rebote puro.
P.: Vuelvo a Obama. ¿Acertó con la confirmación de Bernanke por un segundo mandato?
G.G.: No se cambia de monta a mitad del río.
P.: Ya estamos cruzando y muy cerca de la orilla.
G.G.: No se equivoque. Para la Fed, hay muchísimo trabajo por delante. Empezando por la necesidad de rematar bien la faena.


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