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Diálogos en Wall Street
El periodista dialoga con el experto en mercados mundiales personificado como Gordon Gekko -de la película «Wall Street», de Oliver Stone-, quien considera que, a pesar de la fuerte suba de los bancos, éstos aún tienen recorrido alcista. Respecto del avance del Citigroup, confía en los optimistas pronósticos de su CEO.
Gordon Gekko: Ante la falta de un programa mejor, y dada la necesidad de definir un curso de acción, Wall Street se decantó -desde la semana pasada- por explorar el potencial de suba. Avanzó, si se quiere, a contramano de un comprensible pesimismo.
P.: El ascenso ha sido demasiado rápido, ¿no le parece? Son muchas las piezas sueltas en el rompecabezas -desde China hasta Grecia, sin olvidar la debilidad que asoma de nuevo en el mercado de la vivienda- y, sin embargo, las cotizaciones se recompusieron casi plenamente.
G.G.: El pesimismo del punto de partida es lo que las impulsa. Vale aquello de que lo que no mata fortalece. Está claro que la prisa tiene que ver con la necesidad de cubrir posiciones vendidas o de volver a invertir las carteras replicando, al menos, el valor de los índices de referencia («benchmarks»). Sobre todo, en la arena de las acciones de bancos, área donde había un notorio desfase.
P.: Las acciones financieras lideran el avance.
G.G.: Si usted se fija, los papeles más agresivos -los de mayor beta, los que presuponen mayor riesgo- fueron los primeros en escalar y, luego, en superar las cumbres de enero. Antes que lo hiciera el S&P 500, ya las acciones tecnológicas -como lo refleja el NASDAQ- o las de pequeñas compañías -el Russell 2000- habían perforado los viejos «techos».
P.: Parecía una trampa cazabobos.
G.G.: Ocurre que el S&P 500 ya les hace compañía. No es un movimiento caprichoso o marginal. Yo diría que el avance no se estrecha. Todo lo contrario, gana amplitud y, por ello, sugiere que tiene más recorrido en el carretel.
P.: Romano Prodi -el ex premier italiano- ha dicho que la crisis de Grecia terminó. Lo dijo en forma rotunda. Señaló también que no hay otro país europeo que vaya a resultar víctima del escozor financiero que produce la acumulación vertiginosa de deuda pública. Yo me pregunto: pero, ¿qué sabe Prodi? Y, sin embargo, los mercados se comportan como si fuera un oráculo preciso. Aun cuando la televisión muestra las imágenes revulsivas de las protestas en las calles de Atenas. ¿Cómo se explica?
G.G.: Prodi puede no entender nada, pero está claro que sí sabe de política. El mensaje de Prodi es el mismo que ya escuchamos, en versiones diferentes, menos explícitas, de otras autoridades, desde Trichet hasta Sarkozy. La transacción política ya se cerró. Grecia hizo su parte. La Unión Europea, por el momento, se da por satisfecha.
P.: Es una interpretación libre.
G.G.: Es el mensaje entre líneas -o, si se quiere, el guiño- que recibieron quienes se presentaron a las recientes subastas de bonos griegos y portugueses.
P.: ¿Cuán creíble es una suba de Wall Street propulsada por las acciones de los bancos? El índice KBW subió casi un 5% en lo que va de la semana. Los bancos regionales se muestran muy activos. Y hasta resucitó Citigroup.
G.G.: Podrá parecerle disparatado y no lo culpo. Pero le recuerdo que el mercado alcista -que acaba de cumplir un año- comenzó, precisamente, en el sector de los bancos, el más golpeado y vulnerable, pero, por eso mismo, el mejor dotado para revertir expectativas.
P.: ¿La historia se repite? Vikram Pandit, el mandamás del Citi, fue quien inició el rally cuando dejó que se filtrara a la prensa un memo interno que ponderaba el aumento de los ingresos del banco. Ahora, Pandit, nuevamente, reitera el truco. Alaba la supuesta mejoría de los negocios, incluyendo el segmento de los activos vidriosos (que están segregados en Citi Holdings). Y, sin más documentación respaldatoria que la afirmación de un interesado directo, la acción de Citi voló.
G.G.: Ya lo decía Marx. La segunda vez, la historia se repite como farsa.
P.: ¿Usted le cree a Pandit?
G.G.: Tómelo textual. El balance del banco vendrá en abril. Y le apuesto doble contra sencillo que lo que dijo se cumplirá. En un sentido estricto. No lo proyecte más allá. Cuando Pandit, el año pasado, señaló que los ingresos ordinarios del banco habían mejorado, así lo reflejó el balance del primer trimestre. Que, dicho sea de paso, fue muy superior -en ese renglón- que los trimestres posteriores. Pandit eligió el momento adrede para sacar al Citi del pozo en que está sumida la acción. Vence el período de embargo para que el Gobierno se desprenda de sus acciones remanentes. A un precio como el actual -4,23 dólares-, el Tesoro las escupirá todas. Si el sector de bancos resucita y lidera el rally, no faltarán compradores. Quien perdió el tren podrá engancharse en el vagón del Citi. Y Pandit se sacará al Gobierno de encima, lo que es una brillante transacción para los accionistas y, sobre todo, para la gerencia. Y si el Citi no sufre posteriores tropiezos, no será dañino para los contribuyentes.


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