30 de septiembre 2011 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Con el voto favorable del parlamento alemán, se cierra un capítulo que se abrió en la cumbre del 21 de julio: la flexibilización de la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera. Pero la crisis marcha varias millas más adelante. ¿Cómo darle alcance? El aumento del poder de fuego de los fondos de rescate es el tema que toma la posta. EE.UU. quiere que se apalanquen, Alemania se rehúsa. En la opinión de Gordon Gekko, el alias del experto que de rigor consulta esta columna, habrá que recurrir al BCE a la manera de un comodín para conciliar posiciones.

Periodista: El voto del parlamento alemán era un dato clave. Y resultó favorable a la ampliación del fondo de estabilización. La canciller Merkel no necesitó recurrir a los apoyos fuera de su partido. Obtuvo un margen cómodo. Pero el desenlace aportó alivio, no euforia.

Gordon Gekko: Es lo que pasa cuando se corre detrás de los acontecimientos. Se cierra un capítulo, pero la crisis ya incursionó en el próximo.

P.: No obstante, un contratiempo en el parlamento hubiera sido lapidario.

G.G.: No lo dude. Tenía que rematar este capítulo sí o sí. Aunque todavía resta que lo rubriquen otras cinco legislaturas.

P.: Se aprobó la ampliación de la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera (FEEF). ¿Qué más falta? ¿No era el tema central en discusión?

G.G.: No. Esta ampliación que, por un lado le otorga más competencias al fondo, sólo le concede poder de fuego por 440 mil millones de euros.

P.: ¿Y no alcanza?

G.G.: Si se pretende que la Facilidad intervenga en el sostenimiento de la deuda pública y financie la recapitalización de la banca, el número es muy ajustado. Y si usted no quiere seguir pulseando, sino torcerle el brazo a la coyuntura adversa, necesita una cifra mayor, que sea contundente.

P.: Aunque no la use.

G.G.: Tiene que estar en la vitrina. A disposición.

P.: ¿Aquí reside el cortocircuito con los EE.UU.?

G.G.: No es el único tema. Pero sí el que últimamente produjo más chispazos.

P.: ¿Será más fácil acercar posiciones ahora que pasó la votación? Mucho se especuló con que los funcionarios alemanes tenían que dar muestras de dureza para no complicar las chances de aprobación.

G.G.: No se olvide que todo lo que Alemania acuerda luego lo lleva al parlamento para su ratificación. Y que lo que se consiguió se hizo apretándose la nariz. Los políticos saben que la población está en contra.

P.: Entonces, ¿cómo continúa la película? Me imagino que no ve muy probable que se anuncie el bendito apalancamiento de los fondos de rescate.

G.G.: Sin embargo, Angela Merkel ha reconocido que se necesita erigir una barrera.

P.: Un muro cortafuegos. Según lo que usted dice no tendrá la altura necesaria.

G.G.: Ése es el problema que hay que atacar. El ministro alemán de finanzas, que siempre juega el rol del policía malo.

P.: ¿Merkel es el policía bueno?

G.G.: Digamos que acá hay uno malo y otro peor. WolfSchauble, un ministro, o sea un fusible, hace de villano. Fue quien se opuso de manera tajante a la idea del apalancamiento.

P.: ¿Y Merkel?

G.G.: Merkel no trató el tema.

P.: Si no lo negó expresamente, podría aceptarlo, y blanquearlo, más adelante.

G.G.: Si ésa fuera la jugada, EE.UU. no estaría presionando tan groseramente. Lo que quería señalarle es que Merkel reconoce que hay que construir una barrera para cortar el avance de la crisis. Si no es como sugiere Geithner, tendrá que ofrecer alternativas. Y Schauble, en ese sentido, también ha dicho que está en contra de apalancar la FEEF, pero a favor de usar sus recursos de la manera más eficiente que se pueda.

P.: Es un laberinto. ¿Tiene salida?

G.G.: Queda usar al Banco Central Europeo (BCE) a la manera de comodín.

P.: El presidente portugués, Cavaco Silva, ya tomó esa posta.

G.G.: Es lógico. Pero hay que convencer a los demás.

P.: De acuerdo. Pero el boceto de la propuesta está sobre la mesa.

G.G.: Es la propuesta de máxima: que el BCE tenga capacidad de intervención ilimitada para ayudar a los países que confrontan problemas de liquidez.

P.: Cavaco Silva dijo que el BCE debería comprar toda la deuda de España e Italia que fuera necesaria hasta domar la suba de la tasa de interés.

G.G.: Es una adaptación de la receta clásica de Bagehot para la banca central. Prestar libremente contra buen colateral.

P.: Quizás no sea aplicable para su propio país.

G.G.: Pero pienso que sí para España e Italia. El problema es que el BCE no está convencido. En ese sentido, una parte de los recursos de la FEEF podrían usarse como garantías y así reforzar el buen colateral.

P.: ¿Alemania se opondría?

G.G.: Esto sería otra forma de apalancar los fondos de la FEEF. Sólo que si existieran pérdidas Alemania, de manera directa, únicamente las absorbería hasta el límite de las garantías. Lo que excediera ese monto iría contra el patrimonio del BCE. Entiendo que no hace falta que el parlamento alemán apruebe esa exposición (el BCE, a su vez, es propiedad de los 27 países que integran la Unión Europea).

P.: Sería una palanca como la que pide Geithner, pero no ofendería a Schauble.

G.G.: Usted le pasaría el hierro caliente al BCE. Ya se sabe que el presidente del Bundesbank -quien fuera asesor de Merkel antes de reemplazar a Axel Weber- se opone. Y por motivos similares se alejó el citado Weber y se irá Juergen Stark, economista jefe del BCE.

P.: ¿Lo ve imposible?

G.G.: No. Después de todo, el BCE ya está comprando bonos de la deuda pública. Claro que tampoco será una transacción fácil.

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