- ámbito
- Edición Impresa
Diálogos en Wall Street
¿Será capaz el rally de las acciones de resucitar de entre las cenizas? ¿No es lo que intentó, contra todas las previsiones, en las dos últimas ruedas que fueron notables por sus bríos alcistas? Para Gordon Gekko, nuestro hombre en Wall Street, no está muerto quien pelea y no se puede descartar un último zarpazo. Pero no hay olvidar que se trata de un avance más que maduro. No se le puede pedir que rinda muchísimo jugo más.
Gordon Gekko: Dos puntos claves. Primero: no está muerto quien pelea.
P.: Eso está claro.
G.G.: Segundo: éste es un rally más que maduro. ¿Se lo puede exprimir más? Seguro. Pero no se confunda. No rendirá muchísimo jugo más.
P.: Es el último zarpazo del tigre.
G.G.: Intenta clavar ese último zarpazo del que habíamos hablado. Pero no asistimos al principio de un movimiento, sino más bien, a su agotamiento. Fíjese que el rally volvió a la carga con el mismo ariete que utilizó todos estos meses.
P.: Resucitó el empuje de las tecnológicas. De la misma Apple.
G.G.: Así es. El NASDAQ trepa el 2%. Apple lo hace el doble. Es un arco que ya se tensó al máximo.
P.: Había mucho pesimismo entre los inversores. No sólo sobre las acciones y los balances. Preocupaba España. La actitud de la Fed después de que se alentaran, sin justificación, las expectativas de QE3. ¿Qué pasó? ¿Se remediaron los problemas así, de buenas a primeras?
G.G.: Ese velo pesimista se corre fácil porque, en última instancia, a diferencia de lo que uno podía detectar a fin del año pasado, no nos desvelan grandes preocupaciones de fondo.
P.: ¿Le parece?
G.G.: Las que usted cita fueron excusas útiles para dar un paso al costado. Por prudencia, y no por lo que ellas significan. Lo que verdaderamente genera temor es la magnitud de vértigo de la suba. Mire hacia atrás y verá que desde los mínimos de octubre el Dow se ha encaramado más de 2.700 puntos.
P.: Más del 25%.
G.G.: Sí. Y si hablamos del NASDAQ orillamos el 30%.
P.: Luce como una exageración.
G.G.: Tal cual. Es además un movimiento muy prolongado en el tiempo. Y, para peor, calza como un guante en la definición de un rally estacional.
P.: O sea que lo aprieta el fantasma de las habituales ventas de mayo.
G.G.: Lo hemos dicho hasta el cansancio. Si el rally quería extenderse, primero debía corregir, depurar las manos más frágiles y salir del atasco.
P.: ¿No es lo que ocurrió?
G.G.: Estamos en pleno tiroteo. No se deje engañar por las jornadas que son muy buenas ni tampoco por las que pintan horrible. Vienen intercaladas. El promedio es casi neutral. Lo que ocurrió hasta ahora fue una corrección fugaz, velocísima, del 5% y, luego, nos estacionamos en un rango. Pero no rompimos el «techo» como para pensar que retomamos en serio el avance.
P.: El Dow tiene que romper un «triple techo» en la zona de los 13.300 puntos.
G.G.: Correcto. Y si logra dar el zarpazo, será muy bueno, mejorará el sentimiento «bullish» (alcista) mas no se librará de la sensación de vértigo. Ni podrá obligar al reloj a desandar su camino. Por eso veo, aun en un escenario favorable, un potencial de suba limitado. El principal resorte a mano será la impaciencia de los que se bajaron, no participan del alza, cuando vean que el convoy parte otra vez sin su presencia.
P.: Cuánto más pesimistas los inversores, mejor.
G.G.: La prueba está servida. El rebote actual no brotó del entusiasmo previo. Partió de las lecturas de confianza más bajas desde principios de diciembre.
P.: Lo llevo a España. Había dudas sobre la capacidad de Madrid de atravesar con éxito la subasta de hoy (por ayer). Era un examen que no se podía fallar sin provocar zozobra.
G.G.: Se pasó con facilidad.
P.: De antemano, no podía saberse. Y las dudas eran grandes. ¿No cree que era una prueba crucial para España y que ha sido superada?
G.G.: Subastas hay casi todas las semanas. No se olvide. Y las más duras son las que involucran títulos de largo plazo.
P.: O sea la licitación del jueves.
G.G.: Correcto. Ahora bien, no pretendo minimizar lo que se logró. Si Madrid tropezaba en una colocación de Letras a doce y dieciocho meses, hubiera sido un trago muy amargo.
P.: A eso iba.
G.G.: Tiene razón.
P.: Se colocaron casi 3.200 millones de euros y los compradores mostraron su interés con ofertas por más de 10 mil millones.
G.G.: Le diría que no está obligado a creer todo lo que muestra la foto porque es evidente que hay una puesta en escena.
P.: ¿Cómo es eso?
G.G.: La magnitud de la demanda se presta con facilidad a un «montaje». No cuesta nada suministrar una orden de compra a un precio que uno sabe que no será adjudicada. Eso se puede arreglar. Les sirve a todos los jugadores involucrados. Y, por ende, nos dice muy poco sobre la demanda genuina.
P.: ¿Cree que la subasta del jueves puede fracasar y así malograr la sensación de mejoría?
G.G.: La subasta anterior de bonos de largo plazo fue la que encendió la chispa de esta corrida que propulsó las tasas de interés por encima del 6%.
P.: Así que será manejada con cuidado.
G.G.: Con el celo que acabamos de percibir. Por eso pienso que sortearemos el trance sin muchos sacudones. Pero le recuerdo que la procesión continúa. Y nada sugiere que la presión no vuelve a mostrar sus dientes ante el primer percance en los mercados.


Dejá tu comentario