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Diálogos en Wall Street
Periodista: El ataque a los máximos de 2007 ya comenzó en Wall Street. Y fue bastante directo: el jueves el Dow Jones quedó a sólo 15 puntos del récord de todos los tiempos; a un 0,1% de su mejor cotización cuando ni se soñaba con la crisis. ¿No es demasiada audacia? No le fue bien.
Gordon Gekko: Nadie dijo que sería fácil. Nunca lo es. Mire lo que le costó el umbral de los 14.000 puntos. Lo perforó fácil a principios de febrero, y después tuvo que batallar todo el mes hasta asegurar la cabecera de playa.
P.: Enero fue una tromba. Como usted dijo, por algo la literatura no reconoce un efecto febrero, el mes pasado fue un período plano. No sumó nada. Un tiempo muerto.
G.G.: Febrero suele corregir los excesos de su predecesor. Lo hizo bien, permitió una depuración y la realizó sin traumas. El que quiso bajarse pudo irse, y a buenos precios.
P.: ¿Qué espera de marzo?
G.G.: Que retome el rally. Ya lo hemos conversado: los máximos están a tiro de pistola y es natural exponerse más, que prevalezca el afán de dar en el blanco y no por cubrirse.
P.: No todo el mundo está tan convencido.
G.G.: Mucho mejor. Se necesitaban "bears", escepticismo, para seguir avanzando porque enero terminó con una avalancha de optimistas, los de siempre y los recién convertidos.
P.: ¿Marzo empieza más aliviado?
G.G.: Si mira la encuesta de inversores minoristas advertirá que el sentimiento "bullish" (alcista) cayó por cinco semanas consecutivas, y la última, literalmente se desplomó. La foto es impactante porque se tomó el mismo jueves en que el Dow arremetió en busca del récord y estuvo a un tris de arañarlo.
P.: Cuando la gente tiró la toalla, el mercado levantó cabeza.
G.G.: Es creer o reventar. Se sube más rápido cuando hay un muro de preocupaciones que trepar. La foto a fines de enero mostraba un 48% de bulls y sólo un 24% de sentimiento bajista. Al último jueves, los entusiastas ya no llegaban al 29% (cayendo del 41% de la semana anterior) y prevalecían los pesimistas: eran más del 36% de la muestra de inversores.
P.: El optimista que marcó la diferencia fue Bernanke, el líder de la Fed, a su paso por el Congreso.
G.G.: No lo discuto, pero la última foto se tomó el jueves y Bernanke habló el martes y el miércoles. Habrá otros motivos que provocan inquietud.
P.: ¿Será el destino del "sequester", de la tala indiscriminada de gasto público?
G.G.: Cuesta creerlo mirando los precios de las acciones.
P.: Los "fundamentals" cuentan. Hay quienes todavía les prestan atención. Habrán visto las cifras de enero, el ingreso personal cayó el 3,6%. No es poca cosa.
G.G.: Venía de escalar el 2,4% en diciembre. Se sabe que es el saldo que dejó la saga del acantilado fiscal. Se aceleró el pago de dividendos a fin de año para esquivar el aumento del impuesto. Y, a su vez, en enero comenzó a jugar la suba de dos puntos en los aportes personales de los trabajadores.
P.: Una mano no lava la otra. No lloverán más dividendos especiales mientras que los impuestos al trabajo seguirán cobrándose todos los meses. Y empalmo con la poda del gasto público. Su magnitud no será muy grande, pero se suma al ajuste fiscal en marcha. La economía no está para tirar manteca al techo. ¿Lo absorberá sin mella? ¿No es una buena razón para ser cauteloso? Mire lo que dice el precio del cobre; el llamado Dr. Copper, siempre muy sensible a la marcha de la economía. Esta semana la cotización se zambulló de cabeza.
G.G.: La economía intenta alzar un mayor vuelo, los números que están sobre la mesa lo confirman. Lástima que la política le cargue esta mochila. Veremos cuánto afecta. Yo sigo muy de cerca el Dow de Transportes que desde noviembre le puso la luz verde a la recuperación económica (tras ser el más firme no creyente en 2011 y casi todo 2012). La poda del gasto no lo asustó. La suba de los precios del combustible tampoco. El galón de nafta se encareció el 15% desde principios de año. La incidencia sobre las compañías de transporte es obvia. Si sus cotizaciones persisten en alza, la señal no es la de una economía débil. Todo lo contrario. Al menos no en un horizonte cercano.


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