25 de marzo 2013 - 00:00

Diálogos en Wall Street

La Fed concluyó su reunión de doble jornada y ratificó la plena vigencia del QE3. A la par, Europa destroza a Chipre. Conversamos con Gordon Gekko, un experto en descifrar los vericuetos de la política monetaria, quien no ve moros en la costa que perturben el rally de los activos de riesgo. El que quiera que la Fed lo asuste, deberá esperar tres semanas hasta que se difundan las minutas.

masiva de bonos largos- no se modifica.

Gordon Gekko: La conclusión es muy simple: si funciona, no lo toques.

P.: No hay sorpresas en el comunicado, ¿o me equivoco?

G.G.: Nada nuevo que no fuera previsible. Un cambio importante: el reconocimiento de que la economía regresó a un nivel moderado de actividad después de un recreo a fin del año pasado. Desde ese punto de vista, el QE3, que se lanzó de apuro en septiembre último para sortear ese bache en plena campaña electoral, resultó útil. La pausa se corrigió y se advierten mejores condiciones laborales.

P.: La mejoría no es sustancial, sin embargo, como para ir pensando en desmontar la iniciativa.

G.G.: No. Y la Fed tomó nota de la realidad política. No se evitó el sequester, la poda automática del gasto público. El QE3 se mantiene, pero la política fiscal -como señala el comunicado- se tornó más restrictiva. El estímulo conjunto, en el margen, es menor.

P.: La incertidumbre que rodea al ajuste fiscal ayuda a preservar la tesitura muy laxa de la Fed.

G.G.: Están en discusión los cierres en determinadas áreas del Gobierno. Y hacia mayo, si no prosperan las negociaciones entre Obama y los republicanos, volveremos a la vieja novela del techo de la deuda pública. El QE3 es un contrapeso ante dichas amenazas. Desconectarlo justo ahora y, luego, reeditar la zozobra fiscal no sería una decisión muy inteligente.

P.: La votación no fue unánime. ¿Es un dato relevante?

G.G.: Es anecdótico. El escrutinio terminó 11 a 1. Lo cual, a esta altura de la gestión de Bernanke, es un marcador clásico. Ya no discrepa Jeff Lacker, que salió de la rotación que vota, sino Esther George, quien lo hizo por segunda ocasión consecutiva. Teme la presidenta de la Fed de Kansas City que, en el tiempo, tanta generosidad monetaria provoque un incremento de las expectativas inflacionarias.

P.: Lacker, el año pasado, era más duro.

G.G.: Tal cual. Entiendo que es el único, en el universo de de quienes tienen voz en el Comité de Mercado Abierto, que propone el aumento de las tasas de interés. George, no. Puede esperar, al menos hasta 2014.

P.: Cuando uno leyó las minutas de las dos últimas reuniones lo primero que vio es el fuego de la discusión interna en la Fed. Aquí, en el comunicado, sólo aparece el humito que atiza George.

G.G.: En tres semanas, cuando lleguen las minutas de la reunión, estoy seguro, le mostrarán, con lujo de detalles, las llamaradas del debate. Se podrá preocupar cuando las lea.

P.: ¿Cómo cambia el escenario con la operación Chipre? Estalló pari passu con la reunión.

G.G.: Bernanke lo relativizó. No vemos un mayor riesgo para la economía o el sistema financiero de EE.UU., señaló.

P.: La manera en que la troika (la Unión Europea, el BCE y el FMI) están manejando el rescate de Chipre es de no creer. Pero tampoco se puede creer que no haya contagio. Dice el refrán que cuando veas las barbas de tu vecino cortar.

G.G.: Créalo, aunque le resulte difícil, porque es así. Mire las tasas de los bonos de España o Italia y no verá cambios. Portugal emitió deuda sin trauma; España también, y pudo bajar los rendimientos.

P.: La única certeza europea era que no se afectarían los depósitos bancarios. Y fue arrasada. Ni siquiera el seguro de los depósitos sirve como protección. ¿No es el colmo de la mala praxis?

G.G.: Es mala praxis y es a propósito. Es jugar con fuego ex profeso. El ministro alemán Schauble se vanaglorió diciendo que la falta de pánico demuestra la fe en la eurozona. Incendiar Chipre no asustó a nadie. Tiene razón. Pero que no haya más chispas en el continente, porque este antecedente puede convertirse en un fantasma devastador.

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