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Diálogos en Wall Street
¿Se acabó el rally de noviembre? ¿Es el fin de la fiesta? Con Gordon Gekko buscamos una respuesta (y no es la que pensábamos después del pésimo informe de empleo).
Gordon Gekko: Como regla general desconfíe de los finales tan previsibles.
P.: El reporte laboral fue una bomba. Se esperaba la creación de 200 mil nuevos puestos de trabajo y sólo surgieron 88 mil.
G.G.: La economía bajó un cambio, y el mercado laboral bajó dos. Bienvenido, pues, a otro bache de primavera.
P.: Si la historia se repite, lo que viene no será muy bueno.
G.G.: Separemos la paja del trigo. ¿Se agotó la pierna alcista que empezó en noviembre? Eso no está para nada claro todavía.
P.: ¿Le parece?
G.G.: Un tropezón no es caída. Mire la reacción de Wall Street. El cañonazo le dio de lleno y, cuando se hace el inventario de los destrozos, si considera el Dow Jones, no acusó más que un leve rasguño.
P.: La Bolsa subió de la mano de una economía más firme y de una llamativa robustez en la creación de empleo. ¿Subirá igual ahora que los dos factores se disipan?
G.G.: Si lo consigue, no lo hará por mucho tiempo. Distingamos la paja del trigo. Un tropezón no es caída. Caída es lo que vendrá más adelante.
P.: De fondo, no es optimista.
G.G.: No obstante, en las próximas dos o tres semanas el tiro puede salir para cualquier lado. El mercado está malherido, pero si logra retener el favor de los flujos, bien puede intentar la proeza de una embestida final antes de desmoronarse. Podría, inclusive, marcar nuevos récords.
P.: ¿Lo dice en serio?
G.G.: Lo que me sorprendería es que estos niveles de precio vayan a durar mucho tiempo. El daño es grande. Casi imposible de reparar. La economía se enfría. El mercado laboral, todavía más. El rally está sobreextendido en tiempo y magnitud. Y se acerca la maldición de mayo. Todos los indicadores bursátiles de anticipación se hundieron a partir del lunes 1, en bloque, con la excepción de los bancos, los que por culpa de Chipre, ya estaban bajo el agua. Y la tasa larga, que tiene buen ojo aunque es demasiado ansiosa, se zambulló de cabeza.
P.: Debería ser cartón lleno.
G.G.: Veremos. La misma semana en que un funcionario de la Fed, John Williams, de la Fed de San Francisco, se atreve a ponerle fecha al repliegue del QE3, nos sorprende la adversidad laboral. La conclusión es que el QE3 no sale de escena. Y hasta habrá quien especule en que podría ampliarse si las cifras no repuntan pronto.
P.: ¿Alcanza con tener a la Fed del lado de los activos de riesgo? Porque si la economía se estanca, las empresas van a sufrir el latigazo...
G.G.: En el muy corto plazo, sí.
P.: Mire que ya comienza la temporada de balances.
G.G.: El escollo no serán los balances, sino la orientación que informen las empresas. Pero el enfriamiento es reciente, y quizás sea demasiado reciente. Está claro que si no se zafa del atasco, la Bolsa deberá devolver buena parte (digamos, un tercio) de lo que subió desde noviembre. Y estos baches, sin ser graves, han durado dos o tres meses en el pasado. Con demoras o no, la factura llegará al destinatario.
P.: La audaz jugada del Banco de Japón es la otra carta alcista a la que pueden echar mano los "bulls". El Nikkei voló.
G.G.: Ésta es la madre de todos los ensayos de relajamiento cuantitativo. Un súper QE.
P.: El Banco de Japón comprará la misma cantidad de activos que adquiere, mes a mes, la Fed. Es como haber acoplado otro QE3 en paralelo. ¿Piensa que derramará fuera de Japón?
G.G.: Seguro, pero en ¿qué magnitud? La pregunta del millón es si logrará resucitar el carry trade internacional a gran escala...
P.: No quiero sonar repetitivo. Pero, otra vez, dependemos del inflador de burbujas.
G.G.: El daño en Wall Street existe, y podrá maquillarse un tiempo. Pero no todo el tiempo. En ese sentido, el "timing" del anuncio es providencial. La liquidez que inyecta Japón a cuatro manos podrá mantener el entusiasmo intacto y facilitar el último zarpazo del Dow. Pero no hará milagros duraderos si la economía de EE.UU. se hunde en un sopor. Después de todo, los efectos internacionales se sentirán con mucha más fuerza en la arena de los bonos y la renta fija que en las Bolsas.
P.: Todo indica que, más allá de algún gesto heroico de última hora, el "sell in May" volverá a ser la consigna acertada.
G.G.: El que a hierro mata, a hierro muere. Es natural que un rally tan fuertemente estacional no sobreviva a una mudanza del calendario.


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