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Diálogos en Wall Street
Las minutas de la última reunión de la Fed agriaron el día y descarrilaron a la Bolsa. Según la opinión de Gordon Gekko, sin embargo, su contenido perdió relevancia después de escuchar a Bernanke y a Janet Yellen.
Gordon Gekko: Las minutas datan del 29 y 30 de octubre. No se olvide.
P.: Me quiere decir que es material "viejo"...
G.G.: El testimonio de Janet Yellen en el Comité de Asuntos Bancarios del Senado es información más fresca. Al igual que las declaraciones recientes de Ben Bernanke. No se confunda por el orden de aparición. Las minutas se publican hoy, pero reflejan la visión de la Fed a fines de octubre. Corrió bastante agua bajo el puente desde entonces...
P.: La reacción de la Bolsa fue netamente defensiva. Estaba en alza y revirtió de signo cuando se conoció el documento...
G.G.: Así fue. Pero si usted considera que Bernanke y Yellen le dan vía libre a la continuidad sin cambios del QE3, no debería mudar de opinión por el contenido de las discusiones que transcriben las minutas.
P.: Sin embargo, las leyó.
G.G.: Conviene leerlas, son muy informativas. Muchos de los temas que se trataron en octubre en el comité de mercado abierto son cuestiones sobre las que Bernanke y Yellen han dejado conocer su opinión personal. En fecha posterior...
P.: La Bolsa acusó el golpe. Leer que se estudiaron escenarios en los cuales la reducción de las compras de bonos se realiza sin que haya evidencia contundente de mejora en el campo laboral es una sorpresa poco agradable.
G.G.: Usted debe saber que hay quienes abogan por eliminar el QE3 ya. Esther George, por ejemplo, votó en todas las reuniones del año por desmontarlo.
P.: La impresión es que no se trata de la postura de una sola persona.
G.G.: Jeff Lacker, por caso, hizo lo mismo todo el año pasado. La política monetaria no convencional es el terreno de la controversia. Lo ha sido desde el día uno. Cuanto más se adentra uno en la cocina, más pruebas tiene de la disparidad de las posiciones. El arte de entender hacia dónde va la Fed pasa por identificar los consensos. Como consuelo, le diré que es mucho más difícil acertar en Londres que en Washington.
P.: ¿Sí?
G.G.: El titular del Banco de Inglaterra puede perder la votación y nadie se rasga las vestiduras por ello. No es el fin del mundo. Nadie piensa en una revolución o en una situación peligrosa de pérdida de autoridad. En EE.UU. no existe esa tradición tan "democrática".
P.: Me quiere decir, a ver si lo comprendo, que basta con saber cuál es la posición del titular de la Fed para saber qué decisión se adoptará.
G.G.: En Inglaterra, cuando el tema es ríspido, con ello no necesariamente le alcanza.
P.: ¿Y en esta fase particularísima en la que Ben Bernanke se está por ir y Janet Yellen, si el Senado no la veta, está por llegar?
G.G.: Por fortuna, hemos escuchado a los dos. Bernanke fue tan gentil que dijo que coincidía con lo dicho por Janet Yellen en el sentido de que el camino más seguro para regresar a la normalidad de la política monetaria es hacer todo lo posible ahora por promover una recuperación económica más robusta.
P.: Bernanke y Yellen, ¿coinciden en todo?
G.G.: Seguramente, no. Pero si cruza las declaraciones no encontrará un solo punto relevante de colisión.
P.: La comunicación es un arma.
G.G.: Poderosa. Y es fácil pegarse un tiro en los pies. En este caso, el mensaje que emiten es el mismo. La continuidad es evidente.
P.: Vuelvo a la preocupación que mostró la Bolsa después de leer las minutas. ¿Diciembre está de nuevo en el candelero, el "taper" es una opción viva?
G.G.: Le refresco lo que dijo Bernanke el martes. Si mejoran las condiciones laborales y si la inflación se arrima al 2%, "sólo si los indicadores confirman esa visión", la Fed podría comenzar a moderar el ritmo de las compras de bonos.
P.: Diciembre está muy encima como para que ello suceda...
G.G.: Y para que además nos remita las pruebas a tiempo.


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