Diálogos en Wall Street

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Después de un lunes de tumulto, los mercados insinúan una tímida, muy mesurada, reacción. Lejos de la audacia de otros tiempos cercanos. Repasamos con Gordon Gekko la agenda de temas que nos dejó la convulsión.



Periodista: Vuelve la calma después de la tempestad. Pero, esta vez, el río revuelto espantó a los pescadores de oportunidades.

Gordon Gekko: Los precios regresaron a los niveles de fines de octubre. Las oportunidades, para los que no querían pagar precios caros, rayanos a los récords, están sobre la mesa. Al alcance de quienes quieran sacarles provecho.

P.: Pero ya no parece haber tanto apetito como dos o tres semanas atrás...

G.G.: Hay buen volumen, señal de un cambio de manos importante.

P.: Mucha gente tiene que haberse asustado en serio.

G.G.:
Seguro. El mercado no estaba tan sobrevendido -como lo estuvo el lunes- desde noviembre de 2012, desde las últimas elecciones presidenciales.

P.: Son varios frentes abiertos. Los mercados emergentes ofrecen un catálogo amplio de problemas. Y han arrastrado al Nikkei a una caída profunda. Europa, que lideraba el avance, sintió el golpe. Si la economía de los EE.UU. se frenó en serio, el escenario se complica.

G.G.:
Es difícil evaluar este último punto porque no es sencillo descontaminar los datos y segregar el impacto del temporal de bajísimas temperaturas.

P.: Teniendo en cuenta la sensibilidad de los inversores, y su repentino bajón de confianza, que los indicadores económicos vengan dañados por la meteorología es un factor de riesgo adicional a no pasar por alto. Van a reaccionar ante las malas cifras como si fueran una lectura correcta...

G.G.
: Es un riesgo. Y, de verificarse, sería también una oportunidad. Mire el informe ISM manufacturero: marcó una caída de la actividad de 56,5 a 51,3 en enero. Otra encuesta similar -el reporte Markit PMI- señala, para igual universo, una retracción muchísimo más suave: de 55 a 53,7. El frío, por lo visto, no la perjudicó tanto. Los precios pagados por las fábricas, en el sondeo ISM, subieron con una pujanza inusual. En la medición alternativa no se observa ninguna señal parecida: más bien cayeron levemente (y también los precios de la producción fabril). Son discrepancias muy notorias. Lo sensato es tomar las mediciones de enero con pinzas. Y esperar que decante la confusión.

P.: ¿No cree que la economía se haya debilitado?

G.G.:
No en tamaña magnitud. La economía entró a 2014 pisando el acelerador y con una gran acumulación de inventarios (forjada en un par de trimestres). Que tenga que bajar un cambio es razonable. Que pise bruscamente el freno es otra historia. No veo por qué.

P.: ¿Piensa que se exagera con el frenazo de la economía y que por ende se exagera con el castigo a la Bolsa?

G.G.:
La Bolsa no tiene derecho al pataleo. La valuación se infló sobremanera y los precios tienen margen de sobra para descremar sin caer en el terreno de las exageraciones. Los papeles subieron a cuenta de una economía muy robusta, y más también. La relación precio/ganancias se estiró durante todo 2013 y ahora toca un reacomodamiento. Quizás sea por las razones equivocadas, pero no debería ser motivo de queja.

P.: ¿Qué papel jugó la Fed en este proceso? ¿Cree que el derrape nació con la decisión de profundizar el "tapering"?

G.G.:
Los récords de diciembre vinieron inmediatamente después de la intervención de la Fed. No se olvide. En todo caso si hubo influencia fue un efecto de segundo orden, una carambola. Primero golpeó en los emergentes y luego la fragilidad de los emergentes dañó la confianza en Wall Street. Aunque creo que el tema de fondo siempre fue el vértigo por la valuación de las acciones. Lo demás me parecen excusas.

P.: Le pregunto porque tenemos declaraciones frescas, recién salidas del horno, posteriores al resbalón de la Bolsa, que ratifican la voluntad de la Fed de seguir adelante con los recortes del QE3.

G.G.:
No tengo dudas. Ya lo demostró la unanimidad del voto: el banco central quiere emigrar, sin prisa pero sin pausa, de la operatoria.

P.: Quizás no nos damos cuenta y está socavando las condiciones de liquidez.

G.G.
: En febrero, las compras de bonos añadirán 65 mil millones de dólares de base monetaria. Llamar a eso un "retiro de los estímulos" es arduo de comprender.. La liquidez se está secando en China, en los emergentes y también en Europa, pero la culpable no es la Fed.

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