13 de marzo 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Diálogos en Wall Street
La pesadez de los mercados es indudable, pero lo cierto es que el pesimismo que irradian Asia y Europa no logra desalojar a Wall Street de niveles muy cercanos a los récords. Para Gordon Gekko, la definición deberá esperar al próximo cónclave de la Fed.

Periodista: Son días calcados, como si salieran todos del mismo molde. Muy recelosos ya desde antes de comenzar la rueda. Asia es la fuente habitual de las malas noticias. Si no es China, es Japón. Europa no aporta mucho. Acompaña. La sensación que impera es que la suerte de las acciones pende de un hilo y en cualquier momento se corta...

Gordon Gekko:
La tijera la tiene Wall Street. Si estuviese en manos de Asia o Europa otra sería la historia. Y otras, sensiblemente más bajas, las cotizaciones.

P.: Wall Street titubea. También duda.

G.G.:
Duda, pero lo hace en ambas direcciones. No desespera. No hay susto.

P.: ¿Está seguro?

G.G.:
Mire precios, volúmenes, lecturas de volatilidad esperada, los ratios put/calls, las encuestas de sentimiento del inversor minorista. Verá más aburrimiento que un gran temor.

P.: La Bolsa no está muy convencida tampoco de que el rally tenga piernas como para intentar otro avance.

G.G.:
Es lógico. No tiene qué poner sobre la mesa. Pero mientras duda se mantiene en los récords absolutos. Europa, por caso, cavila en el mínimo ya de los últimos treinta días. Y, por citar el otro extremo, Shanghái se pregunta por su futuro cuando cotiza en los valores más bajos del último lustro.

P.: Me imagino que esta situación de indefinición no durará por siempre. Tendrá que resolverse.

G.G.:
No deja de ser un mercado lateral más. Corrige por tiempo y reposicionamiento. Rota el liderazgo. Europa era el destino favorito para los inversores en acciones. Ucrania obligó a cambiar el billete. Las acciones tecnológicas y de compañías pequeñas bajaron. Las de transporte, estos últimos días, ocuparon su lugar al frente.

P.: Estados Unidos vuelve a ser el refugio más confiable.

G.G.:
Sí. Y además va a ser el árbitro de la coyuntura. Wall Street definirá la pulseada.

P.: ¿No puede ser China? ¿O los sucesos en Crimea?

G.G.:
El motivo puede ser cualquiera. Elija usted el catalizador, dentro o fuera de EE.UU. Pero la plaza que hay que dominar es Wall Street. Aquí se firmará la rendición, o de aquí partirá la contraofensiva.

P.: ¿Usted qué cree?

G.G.:
Que hay que ser paciente, que habrá que esperar una semana más.

P.: ¿Hasta que termine la reunión de la Fed?

G.G.:
Hasta que termine la conferencia de prensa que viene inmediatamente después.

P.: Es el estreno de la conducción de Janet Yellen. No es razonable aguardar un viraje brusco. Y el tapering ya está digerido.

G.G.:
El tapering -en su tercera dosis- ya no inquieta a nadie. Pero habrá otros cambios. Empezando por una nueva formulación del "forward guidance"...

P.: La Fed mudará las condiciones necesarias para habilitar una suba de tasas de interés...

G.G.:
O al menos las expresará de otra forma. Todo sugiere que reemplazará el guidance cuantitativo (dada la proximidad de la tasa de desempleo actual con el umbral estipulado del 6,5%) por una orientación cualitativa.

P.: No debería ser la muerte de nadie. Si se altera el "guidance" es para no dar la impresión de que la suba de tasas podría ser muy próxima.

G.G.:
No debería convertirse en un problema, pero nunca se sabe. El resumen de proyecciones económicas de la Fed sufrirá una actualización y habrá que ver allí si surge un nuevo mensaje. Y, por último, la gran intriga a despejar es cómo debe tomarse la preocupación por los riesgos de inestabilidad financiera que han expresado, en varias oportunidades recientes, funcionarios diversos de la Fed.

P.: Que no son, precisamente, los que han dictado las decisiones señeras de la entidad.

G.G.:
No lo son. Por eso estamos donde estamos, dudando pero trepados a lo más alto del mástil. Si Yellen se hace eco, y ella también grita tierra, entonces habrá que bajarse como si el palo estuviera enjabonado.

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