19 de marzo 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Diálogos en Wall Street
La intervención rusa en Ucrania es una inagotable caja de sorpresas. Ahora es el inesperado motor de un salto en las Bolsas. ¿Tiene sentido? Contesta Gordon Gekko.

Periodista: No se suponía que esto terminase así...


Gordon Gekko: Es que todavía no terminó.

P.: La escisión de Crimea parece un hecho sin marcha atrás.

G.G.:
Correcto.Ucrania no tiene la capacidad fáctica de revertirlo. Y Occidente puede presionar en contra e imponer sanciones, pero nada más. Amén de ser sensible a las represalias.

P.: ¿Rusia anexará a Crimea o la península se mantendrá como un estado independiente?

G.G.:
La anexión a la Federación Rusa es una expresión de deseos, pero no se concretará en el corto plazo (si es que alguna vez ocurre). Rusia anunció que Sebastopol, donde tiene su asiento la flota rusa del Mar Negro, gozará de un estatus autonómico especial. O sea, la anexión no está planeada como un paso inminente.

P.: La ambición de Rusia era vista como una pesadilla. Putin la llevó a cabo sin disparar un tiro. A punta de lapicera, se quedó con Crimea y la reacción de Wall Street y de las Bolsas de Europa es de gran algarabía. Un día de alivio, vaya y pase. Pero hoy (por ayer) la suba se reforzó. ¿Cómo se explica?

G.G.:
¿Escuchó hablar del put de Greenspan o del put de Bernanke?

P.: Sí, claro...

G.G.:
Este es el call de Putin. Una movida bastante perspicaz.

P.: No estaba en el programa.

G.G.:
No está listada. Es una operación de inteligencia hecha a medida.

P.: ¿Cómo consigue Putin arrebatar Crimea y que los mercados adoren el hecho, a juzgar, al menos, por el rebote de las cotizaciones?

G.G.:
El primer paso fue la tregua acordada con Ucrania hasta el 21. Se hizo el referendo que consagró la voluntad de Crimea de independizarse, y que es la gran aberración que impuso Putin, pero se lo ejecutó sin traumas, con una escenografía notablemente pacífica.

P.: La violencia está soterrada.

G.G.:
Ojos que no ven, corazón que no siente. Putin anuncia la separación exprés de Crimea pero, a la par, nos dice que no pretende nada más de Ucrania.

P.: Y los mercados volaron tras escucharlo.

G.G.:
El daño infligido no cotiza; la sensación de alivio porque no sea mayor, sí. La procesión va por dentro. Por dentro de Ucrania, quiero decir...

P.: Usted cree que salió así porque Putin lo planificó meticulosamente...

G.G.:
Son años de KGB. Si Crimea es un parto sin dolor, suave, inevitable, será más difícil imponer sanciones de gran envergadura. ¿Si Putin no va al choque, querrá ir Occidente? El negocio de Moscú es la no violencia.

P.: Aunque la usará si le resulta necesario.

G.G.:
A nadie le importa más Crimea que a Putin. Y pagará un alto precio.

P.: ¿Cómo sigue esta partida de ajedrez?

G.G.:
Putin ya se robó el peón. Tiene la pieza que deseaba. Si fuera por él, debería bajar la persiana y que el mundo piense en otros asuntos.

P.: Como sucedió en 2008 cuando el tema era Georgia.

G.G.:
Así es. Ahora, mueven las negras. Le toca a Obama.

P.: Y a Europa...

G.G.:
Nadie presiona más por un cordón sanitario que los exsatélites soviéticos que naturalmente ven a Putin -y a su viraje nacionalista- con suma preocupación. Pero Alemania es mucho más cuidadosa.

P.: ¿Vuelve la Guerra Fría?

G.G.:
Vuelve como farsa. A Rusia ya no le da el pignet para reeditar una confrontación con alcance global.

P.: Ya no es el gigante que fue. Pero siente nostalgia y conserva el armamento nuclear.

G.G.:
El mismo que no le impidió entrar en default -y en situación de desquicio económico- en 1998.

P.: No deja de ser un peligro...

G.G.:
Nunca se sabe que es peor, un Putin o un Yeltsin. Lo cierto es que nadie piensa en atacar a Rusia. La política del G7 será el aislamiento.

P.: El vocero de la Casa Blanca llegó a decir hoy (por ayer) que no había que invertir en acciones rusas. Que no había que involucrarse salvo para venderlas.

G.G.:
No hay acciones más baratas en plaza. Cotizan a 4 veces las ganancias esperadas. Si la globalización no va a dejar a Rusia afuera, yo no sería tan pesimista. Claro que el vocero tiene información privilegiada, quizás las sanciones sean más duras también que las esperadas y no haya que apurarse.

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